APUNTES SOBRE EL EVANGELIO DE SAN JUAN (P. D. OUSPENSKY) – Tercera parte

publicado en: Cuarto Camino, P. D. Ouspensky | 0

OuspenskyDice Jesús, “No puedo yo de mí mismo hacer cosa alguna. Yo sentencio según oigo, y mi sentencia es justa, porque no pretendo hacer mi voluntad, sino la aquél que me ha enviado.” Jesús siguió directamente la voluntad de Dios. No puede llegar a nosotros sino por medio de leyes. Cada persona tiene una ley. Nuestra labor de auto-observación es sencillamente para descubrir qué es nuestra ley particular. Nadie más nos puede decir lo que es. Dice Jesús, “Quien habla de sí mismo, busca su propia gloria: mas el que busca la gloria del que le envió, ése es veraz, y no hay en él injusticia.” “El que busca la gloria del que le envió” significa un hombre que intenta despertar, para seguir la ley que funciona a través de él, aparte de sus sentimientos. No hay en él injusticia, significa que no vive maquinalmente. “Permaneced en mí; que yo permaneceré en vosotros. Al modo que el sarmiento no puede de suyo producir fruto, si no está unido a la vid; así tampoco vosotros si no estáis unidos conmigo.” Permaneced en mí significa “obedeced vuestra ley”. La morada del sarmiento está en la vid. Allí permanece. Allí es donde se le alimenta y donde se le mantiene vivo. Si despertamos, la mirada de nuestro pensamiento y nuestro sentimiento estará en una nueva clase de conciencia. Un alimento nuevo será extraído de ella y no será posible separarla de la vida. Jesús da vista a un ciego de nacimiento. Nadie lo reconoce después de que ha sido curado. Creen que es diferente otra persona. Los fariseos y judíos vienen a hacerle preguntas. Le hacen una clase equivocada de preguntas. “¿Cómo lo hizo?” “¿Qué clase de hombre era Jesús?” En realidad no les interesa. Son curiosos. El hombre que ha sido curado dice sencillamente, “Sólo sé que era ciego y ahora puedo ver”. El resultado es lo que importa. San Juan es un poeta. Da nuevos significados a palabras corrientes. Cuando habla de Vino, Pan, Luz, Carne, Sangre, quiere decir Alimentos Nuevos, Poderes. El Alimento es una llave. Es una fuerza que echa a andar la maquinaria. El Alimento es otro nombre del Poder. Si dejamos de alimentarnos por un instante, morimos. Innumerables llaves hacen girar las ruedas que controlan la circulación de nuestra sangre y alimentan el cerebro y mantienen continuamente el movimiento en nosotros, que llamamos vida. Nuestro alimento es luz, aire, visión, sonido y cada impresión de sentido y sensación extraída de nuestro derredor. Tenemos la ilusión de estar activos. En realidad dependemos completamente de nuestros alimentos y no tenemos más poder dentro de nosotros que un molino de viento sin viento. Acordarse de sí mismo es un esfuerzo para hacer poder nuevo que sea Alimento para facultades nuevas que de otra manera mueren de hambre.

P. D. Ouspensky
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