CAPITULO II – LA FRONTERA (ALFREDO DE SANJUAN)

12825569_10153493785598014_1026309045_nEmanuel, nació en el seno de una familia que no fue boyante en el aspecto económico, pero que no obstante se las arregló para que en lo esencial no les faltará nada, quizá demasiado adversa en ocasiones, pero esto fue determinante para que Emmanuel se diera cuenta de muchas cosas que más adelante en su vida le sirvieron para comprender muchas de las indefectibles leyes que rigen el universo y por ende a los seres humanos.

 

Siendo el único hijo, su primera adversidad fuerte fue la muerte de su padre en un accidente de trabajo, dejando hasta cierto punto a la familia desvalida, por lo que su madre, mujer de corazón valiente y decidido, se vio en la necesidad de trabajar lavando y planchando ropa ajena, hasta que un día la vida de ellos habría de dar un giro de ciento ochenta grados, pues una de las familias a las que les prestaba dichos servicios, le ofreció que laborara como trabajadora doméstica de planta en su casa, puesto que la que tenían, como es clásico en estos casos, un día así como así, se fue sin decir nada, proposición que de manera inmediata aceptó la madre de Emanuel, poniendo como única condición la de que permitieran llevar su hijo con ella, ante lo que los Señores de la casa no tuvieron inconveniente alguno, pues le serviría de compañía a su único hijo, Lázaro, que al igual que Emanuel, contaba con solo diez años de edad.

 

Así las cosas y como recompensa al servicio leal y eficiente de la madre de Emanuel, éste dado su carácter cándido y dócil, fue prácticamente adoptado por la familia de Lázaro, y al igual que éste último, enviado a los mismos colegios, hasta que ambos llegaron a la Universidad.

 

Un día como cualquier otro, cuando Emanuel contaba con la edad de 18 años, su madre al encontrarse limpiando la cocina, sufrió un colapso cardíaco, que a pesar de la atención médica oportuna que recibió, causó su muerte.

 

Emanuel se encontraba en la cafetería de la Universidad con Lázaro y otros amigos, después de hacer sus trámites primer ingreso, cuando su celular comenzó a sonar insistentemente, y después de cómo tres veces que dejó que se perdieran las llamadas contestó.

 

  • ¿Hola?

 

  • ¿Emanuel, eres tú?

 

  • Sí, señora Lidia, –Lidia era la Madre de Lázaro- dígame, disculpe que no le haya contestado antes, sucede que…

 

  • No te apures Emanuel, quiero que me prometas algo.

 

  • Claro, lo que quiera…- contestó Emanuel extrañado –

 

  • Emanuel, quiero que me prometas que serás fuerte.

 

  • Por supuesto, pero dígame de que se trata…

 

  • Emanuel, no sé como decirte esto…

 

  • Vamos señora, ya dígame, que me tiene en ascuas.- dijo Emanuel pensando que todo se trataba de una broma de las que Lázaro y su madre le jugaban constantemente-.

 

  • Es otra broma de Lázaro, ¿verdad señora?

 

  • No Emanuel, esta vez no se trata de ninguna broma – dijo la señora Lidia, ya con la voz entrecortada-

 

  • Emanuel, tu madre sufrió un infarto y…

 

  • ¡Cómo! Mi madre… ¿y está bien?…

 

  • Emanuel, me prometiste ser fuerte… tu madre murió en el hospital a pesar de los esfuerzos que hicieron los médicos.

 

  • ¡Nooooooo! ¡No puede ser!, usted está bromeando otra vez…

 

  • No Emanuel, no lo estoy, tu madre está muerta.

 

  • ¡No! ¡No! Mi madre no puede estar muerta…

 

  • Lo siento mucho, Emanuel, créeme que también lo lamento hondamente – dijo la señora Lidia, ya llorando y con una gran sinceridad –

 

  • Está bien, señora Lidia – dijo Emanuel – con la voz rota y con pausa – Voy para allá inmediatamente –

 

  • ¿Está Lázaro contigo? – preguntó la señora Lidia

 

  • Si señora, aquí está.

 

  • Dile por favor que te acompañe y que él conduzca.

 

  • Si señora, vamos para allá.

 

Para cuando Lázaro y Emanuel llegaron a la casa, los preparativos para el funeral estaban casi terminados, solo faltaba el cuerpo de la madre de Emanuel, Lázaro trataba de consolar a Emanuel, pero éste no obstante el trance que estaba viviendo, su rostro reflejaba paz, una paz inexplicable, para los momentos que estaba viviendo.

 

Lázaro, conmovido le dijo:

 

  • Emanuel, amigo mío, siento mucho lo tu madre, tú sabes como la queríamos todos…realmente la vamos a extrañar…

 

  • No te preocupes Lázaro… si algo he comprendido es que la muerte forma parte de la vida y algo más que eso, es lo que nos persigue a cada momento de nuestras existencias, lo único que es seguro y lo único que nos permite darnos cuenta de nuestra verdadera condición…de lo vano de la vida, lo que te convence que solo estamos de paso y que el tiempo respiramos, solo es, para aprovecharlo y cambiar…cada minuto es precioso y es una oportunidad inigualable para cambiar…

 

  • Caray, Emanuel… me sorprendes y realmente no sé que decirte…

 

  • No te apures, puedo percibir que tus condolencias son sinceras y lo mejor en estos casos, es asimilarlos como lo que son y no como lo que nosotros quisiéramos que fueran, verlos objetivamente, despojándonos de todo egoísmo de nuestra parte.

 

  • Bueno, que puedo decirte, me hablas tan tranquilo y tan seguro de lo que dices que no sé que decir…

 

  • Nada, Lázaro, nada, las cosas son como son y la vida cumple con su papel, es como un gran teatro o un gran libro, cuyas páginas están en blanco, en cada uno de nosotros está el ir descubriendo las claves para descifrar sus códigos e ir escribiendo cada uno de nosotros nuestra propia historia, pero siempre con una clara tendencia hacia lo correcto.

 

  • ¡Uffff! Vaya que es profundo lo que dices, pero créeme que me es difícil de entender…

 

  • Lo sé Lázaro, pero sé que algún día, no solo lo entenderás, sino que también lo podrás comprender…

 

  • ¿De eso es de lo que hablan en los grupos a los que asistes todos los martes?

 

  • Sí, más o menos de algo así…aunque puedo asegurarte que es algo mucho más profundo, pero bueno eso es algo que al momento no viene al caso, algún día podré platicar de ello con mayor detalle.

 

Al día siguiente, el cortejo fúnebre, partió al cementerio y la madre de Emanuel fue colocada en su última morada terrena…Emanuel solo derramó una lágrima, como señal de despedida y solo se le oyó decir… – Hasta luego Mamá, se que nos volveremos a ver…y gracias por todo…-

 

Lázaro y sus padres, partieron con Emanuel hacia la casa, ofreciéndole que no se preocupara, que formaba parte de la familia y que podría quedarse con ellos hasta que el así lo considerara pertinente.

 

La vida de Emanuel transcurrió entre la casa y la escuela, Lázaro y él habían tomado caminos diferentes, el primero estudió una carrera en finanzas y Emanuel decidió ser abogado.

 

Después, con el paso del tiempo, tanto Lázaro como Emanuel, decidieron hacer su vida por separado, sin dejar por supuesto de frecuentarse entre sí y con los padres de Lázaro.

 

Emanuel consiguió un buen trabajo, en un despacho de abogados dirigido por uno de los amigos del padre de Lázaro y éste a su vez se colocó en una prestigiada casa de bolsa y en apariencia la vida les comenzó a sonreír, pues económicamente y materialmente no les iba nada mal.

 

A Lázaro le siguieron ascenso tras ascenso, hasta llegar a la vicepresidencia de la empresa para la cual trabajaba, a una edad récord en comparación con los que habían sido sus antecesores, tenía por ese entonces 29 años de edad y fue ahí donde conoció a Sara, la que sería su novia poco tiempo después.

 

Lázaro verdaderamente enamorado de Sara, le pidió que se casara con ella y precisamente el día en que los padres de Lázaro, cumplían 35 años de casados, fue cuando la pidió en formal matrimonio a los padres de ella, reunión que se desarrolló con gran alegría y que Lázaro aprovechó para darles a sus padres su obsequio de aniversario de bodas, un viaje de dos meses con todo pagado a Europa, todo en aquel momento parecía ser dicha y felicidad.

 

Emanuel participaba de esa alegría, sin embargo lo hizo con mucha prudencia, sabedor de lo efímero de esos momentos, deseándoles lo mejor tanto a Lázaro, Sara y los padres de Lázaro.

 

Transcurrieron los meses y Lázaro solo esperaba el regreso de sus padres para su boda con Sara, cuyos preparativos estaban casi al punto para terminar.

 

Fue así como, un sábado, Lázaro recibió una llamada de sus padres notificándoles de su regreso el próximo lunes, el número de vuelo y la hora de su arribo, pues la boda sería el domingo de la siguiente semana, último detalle que estaba pendiente de cubrir.

 

Llegó el lunes, Lázaro y Emanuel se trasladaron al Aeropuerto dos horas antes de la anunciada llegada de los padres Lázaro, fueron a uno de los tantos restaurantes de la Terminal, para comer, tomar un trago y hacer más agradable y pasadera la espera, periodo en el que el estado de ánimo de los dos era excelente, la felicidad se veía reflejada en el rostro de los dos y las dos horas, transcurrieron en amena y divertida charla.

 

Sin embargo, el vuelo en el que venían los padres de Lázaro, ya aparecía en los tablones de arribos y despegues, como retrasado.

 

Al principio solo fue un leve nerviosismo el que hizo presa de Lázaro, sabiendo que estas cosas ocurrían con cierta frecuencia y más tratándose de vuelos trasatlánticos.

 

Pasaron dos horas más y fue ya cuando, Lázaro desesperado, junto con otras personas que esperaban el arribo del vuelo retrasado, se agolpaban en las taquillas de la línea aérea respectiva, solicitando a gritos información y quejándose de la ineficiencia de la operación de dicha compañía.

 

Una hora más tarde y ante lo insostenible de la situación, un alto directivo de la empresa de aviación, llegó al aeropuerto y con una orden suya, se citó a las personas que esperaban información a una sala anexa al aeropuerto, en la que normalmente se llevaban a cabo eventos de la aerolínea, para proporcionar información respecto del vuelo en cuestión.

 

Lázaro, era ya un ser furibundo y desesperado que gritaba y manoteaba, pero accedió a acudir a la convocatoria de la línea aérea.

 

Ya estando en el auditorio, se hizo notoria la presencia de un buen número de elementos, tanto de seguridad privada de la empresa, como de miembros de la fuerza policial y un gran número de reporteros de las diversas fuentes informativas, tanto escritas como televisivas.

 

Lázaro estaba que no cabía ya en sí.

 

Emanuel sin embargo, permaneció sereno y trató siempre de tranquilizar a Lázaro.

 

  • Vamos Lázaro, – decía Emanuel- tranquilízate, nada ganas con estar en ese estado, nada puedes hacer o solucionar así.

 

  • ¡Cómo quieres que me calme! ¡Si estos babosos, nos han tenido en ascuas por más de tres horas! ¡Esto es inconcebible!

 

  • Lo sé, Lázaro, pero debes guardar la calma, así estarás apto para dar solución a lo que venga, recuerda lo que te he dicho, la vida solo tiene dos tipos de eventos, benévolos y adversos y a los dos los debemos tratar por igual, además Sara ya viene en camino y creo que no es correcto que la recibas en este estado.

 

  • ¿Vas a empezar a filosofar, Emanuel? Créeme que ahora es lo que menos me interesa y necesito. En cuanto esto termine y mis padres lleguen, quiero que me ayudes a demandar a estos inútiles…

 

La conversación se vio abruptamente interrumpida por el alto directivo de la aerolínea, quien con el rostro desencajado y con varios papeles en mano, si dirigió al micrófono que fue improvisado, para dar la ansiada información.

 

Sacando del bolsillo interior derecho de su saco, unas pequeñas lentillas para leer, tomó entre sus manos los papeles que tenía y más o menos dijo:

 

  • Buenas noches tengan todos ustedes, espero que la mayoría de los parientes de las personas que abordaron el vuelo procedente de Madrid, se encuentren aquí presentes – la voz del hombre empezó a entrecortarse-

 

Bueno, como es sabido de todos ustedes, el vuelo 777, procedente de Madrid, debería haber arribado a las 18:00 horas, hora de la Ciudad de México, sin embargo la tardanza para brindarles información veraz, se debe a los estrictos procedimientos de seguridad que esta empresa tiene para los casos en que se reporta un accidente aéreo de las magnitudes del que estoy a punto de anunciar.

 

El vuelo 777, cuando se encontraba a una altura de 150,000 pies sobre el nivel del mar y sobre volando espacio aéreo cubano, por causas que aun se desconocen, perdió en un inicio presión en una de las cuatro turbinas que tiene, lo que fue reportado de inmediato por los pilotos del avión al Aeropuerto de La Habana, declarando la emergencia y solicitando permiso para dar un giro de 45° y realizar un aterrizaje de emergencia en el Aeropuerto José Martí, lo que de inmediato les fue autorizado.

 

Los pilotos, aun con pleno control del aparato empezaron a realizar las maniobras de viraje y de descenso hacia la pista indicada por los controladores aéreos del aeropuerto José Martí, pero en esos momentos los pilotos del vuelo 777, reportaron una explosión en otro de los motores del avión, lo que originó diversos llamados de S.O.S, en los que perdieron altura y el control de la nave, estrellándose finalmente el avión en el mar, a 13 millas de la playa Camagüey y sin que hasta el momento se tenga reporte de sobreviviente alguno en las labores de rescate que la Guardia Costera Cubana y la Estadounidense en conjunto están realizando.

 

Por el momento, eso es todo lo que podemos decir, en cuanto nos llegue más información, la iremos haciendo del conocimiento público y de todos ustedes, créanme que yo soy uno de los que más lamenta lo sucedido y espero en Dios que encuentren muchos sobrevivientes.

 

Gracias.

 

Lázaro, gritó desesperado – ¡Nooooooooo! ¡Dígame que pasó con mis padres! ¡No pudieron haber muerto! ¡No ahora! ¡Todo es mi culpa! –

 

Emanuel, permaneció sereno y solo atinó a decirle a Lázaro – Vamos Lázaro, sé fuerte, todo estará bien…- al igual que cuando su madre murió, solo se le vio derramar una lágrima.

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