CAPITULO IV – LA FRONTERA (ALFREDO DE SANJUAN)

12825569_10153493785598014_1026309045_nMientras tanto, Lázaro se reunía con gente de reputación nada recomendable en un restaurante de lujo del centro de la Ciudad, un grupo de políticos que por ese entonces estaban tejiendo las redes para acceder al poder y que para ello obtuvieron recursos de dudosa procedencia que debían ser “limpiados”, para posteriormente poder ser utilizados para las elecciones presidenciales que se avecinaban.

 

Lázaro, sabía de lo riesgoso e ilegal de la operación que estaba por hacer con estos oscuros personajes, pero era tal su ceguera interior, que no le permitía razonar, para él, la vida tenía una deuda muy grande y la pensaba cobrar como fuera, como si cuestiones vanas como el dinero, pudieran suplir ese vacío que iba creciendo cada día en su interior, ya que además, las adicciones que había adquirido, eran muy costosas y estaban ya poniendo en peligro su economía.

 

Lázaro, estaba dispuesto a todo, era como si muchas voces en su maltrecho interior, le ordenarán hacer todo lo que estuviera a su alcance para su auto destrucción.

 

La operación era en teoría muy simple, él tenía que conseguir que ese dinero mal habido ingresará a la bolsa de valores, cotizando acciones de empresas afines al candidato presidencial del grupo político en cuestión y especular con ellas de tal manera, que las ganancias fueran mayores a las que en condiciones normales se darían y una vez realizado lo anterior, venderlas al mejor postor y con lo obtenido de dichas operaciones, proporcionar recursos adicionales a la campaña del candidato del partido en el poder, para la compra de medios, políticos de bajo nivel, opositores desleales, líderes sindicales y de organizaciones no gubernamentales corruptas, a efecto de obtener su apoyo en la campaña electoral, recursos que obviamente no serían reportados al organismo electoral.

 

La ganancia que él obtendría sería sustanciosa, el 10% de lo que llegara a conseguir.

 

Así Lázaro entró en una espiral descendente de la cual sería muy difícil salir, la vida le estaba tendiendo su trampa, las fatídicas “treinta monedas de plata”, con las que suele comprar a la gente para evitar que salga de su dominio esclavizante, las cuales pueden tomar distintas apariencias, de acuerdo con el rasgo principal que psicológicamente le afecte a cada persona, así para unas será un buen trabajo, un buen coche, una buena casa, una pareja, una buena cuenta bancaria y así una infinidad de situaciones terrenas, que vistas desde un punto de vista objetivo, no pueden ni deben ser el significado de vida de los seres humanos.

 

Lázaro, era un auténtico “muerto viviente”, que se estaba moviendo bajo los tenebrosos hilos que la vida le había preparado, para mantenerlo hipnotizado y bajo su poder, que sin embargo y dadas las circunstancias solo estaba funcionando como caldo de cultivo, para que la semilla en él latente, fuera pronto sembrada, dando origen a un nuevo ser, pero que previamente tendría que pagar el “precio” volver a nacer.

 

Lázaro, recibió en dos portafolios negros el dinero y ya cuando se despedía de los inefables individuos, fue abruptamente atajado por uno de ellos:

 

  • Bien Lázaro, el candidato y nosotros tenemos cifradas nuestras esperanzas y confianza en ti, espero que no nos falles.

 

  • No se preocupe licenciado, todo se hará tal y como lo acabamos de platicar.

 

  • Eso esperamos, pues de lo contrario…todo se puede venir abajo… y tú sabes…en este como en otros casos…el hilo se rompe por lo más delgado…

 

  • ¿Es eso una amenaza? – respondió Lázaro de forma agresiva –

 

  • No lo veas así – dijo riendo el siniestro individuo- tómalo como un precavido aviso, para que te conduzcas con discreción, pues si alguien de la oposición o de los medios se llega a enterar…pues tú sabes…puede haber problemas y tendremos que acabar con todas las evidencias…

 

  • Y eso me incluye a mí por supuesto – dijo Lázaro, en tono irónico –

 

  • Algo así.

 

  • ¿Sabe Licenciado? Si algo llegara a salir mal, créame que lo que menos me importa es lo que les pueda pasar a ustedes o a mí, pues ya no tengo familia, estoy solo en el mundo y si les pasa algo al candidato, a usted y a todos sus “socios”, me viene valiendo un soberano cacahuate, así que déjese de amenazas, está usted tratando con un profesional.

 

  • Cálmate, Lázaro no te alteres, solo fue una mera observación preventiva – dijo riendo cínicamente, el nefasto sujeto –

 

  • Como guste y ya sabe, de aquí hasta dentro de dos meses nos volvemos a ver, nada de llamadas, yo los buscaré ¿De acuerdo?

 

  • Está bien, Lázaro, créeme, la patria te lo agradecerá, ja, ja, ja.

 

Lázaro entonces, dio media vuelta y se retiró del restaurante.

 

Sin embargo, ninguno de los que acudieron a la entrevista, tuvieron el cuidado de revisar la mesa y el entorno que la rodeaba, para percatarse de que estaban siendo filmados y grabados por una cámara escondida y un micrófono, cuidadosamente colocado debajo de la mesa. Esto era solo el principio del infierno que se avecinaba para Lázaro.

 

Grupos opositores al gobierno de ultraderecha que había ganado las recientes elecciones, lo habían hecho, la guerra por el poder estaba en todo su apogeo y como ha sido en toda la historia de la humanidad, las traiciones y ardides de esta índole, no eran nada raros.

 

Desgraciadamente para Lázaro, estaba ya dentro de esa porquería, aun más peligrosa que el sueño en que se hallaba sumido, pues en este caso solo un pequeño grupo de personas poseían cierto conocimiento que usaban para dominar a las masas y con ello satisfacer sus ruines y mezquinos intereses mundanos.

 

Pasaron dos semanas desde que Lázaro se entrevistó con sus “clientes” y Emanuel no se había aparecido por el departamento de Lázaro.

 

Lázaro, se sintió extraño, pues a pesar de que no quería saber de nada ni de nadie, ya se había habituado a ver a Emanuel, por lo menos tres veces por semana y ya habían pasado dos y ni sus luces, ni siquiera una llamada telefónica.

 

Era ya de noche, Lázaro estaba solo en su departamento bebiendo con ansiedad una copa de Whisky y dentro de sí, pensaba:

 

  • Vaya parece que por fin me libré de esa plaga de Emanuel, ya son semanas que no viene a joder.

 

Ya se dio cuenta que no puede conmigo, que toda su palabrería es inútil, que todas sus ideas absurdas, no pueden remediar mi dolor y mi sufrimiento.

 

Pero, ¿Porqué no habrá venido?… ¡Bah! Y eso a mi que me importa…para lo que me sirve…al final de las cuentas siempre he estado solo…vaya ya estoy hablando como él…que me pasa…le estoy dando demasiada importancia al único amigo que me queda… ¿amigo dije? Debo estar borracho…

 

En esas estaba cuando de pronto, sonó el timbre de la puerta, Lázaro se levantó con pesadez y se dirigió hacia la puerta refunfuñando – ¿Y ahora quien carajos puede ser? No lo dejan a uno morir en paz –

 

Era Emanuel, Lázaro un poco sorprendido por haber estado pensando en él segundos antes le dijo:

 

  • Vaya, hablando del Rey de Roma, mira quien se hace el aparecido.

 

  • ¿Te refieres a mí?

 

  • Pues a quien más y ¿A que debo el honor de tu visita? ya hacía un buen tiempo que no me venías a molestar.

 

  • Ya ves, hoy decidí darme una vueltecita y créeme que lo hago porque acabo de obtener información de algo que te concierne y que es realmente importante que lo platique contigo.

 

  • ¿Ah sí? Y que demonios puedes tú saber de mí que sea importante.

 

  • Lázaro, no olvides que soy tu amigo, a pesar de todas las estupideces que dices y de todas tus agresiones.

 

  • Bueno, es que tú sabes…mi vida ya no tiene sentido – dijo Lázaro ya en un tono conciliador y más tranquilo – y me es muy difícil tener contacto con la gente, con el mundo, con la vida.

 

  • Te comprendo Lázaro, pero bueno, a lo que vine, mi visita tiene como finalidad prevenirte.

 

  • ¿Prevenirme? ¿De qué? Ya vas a empezar, tan bien que íbamos.

 

  • Lázaro, tengo algunos conocidos en los altos círculos de la política, específicamente con algunos miembros de la oposición, que tienen evidencias de que el partido en el poder, está realizando actos ilícitos para asegurar el resultado de las venideras elecciones presidenciales, noticias que yo hubiera pasado por alto, de no ser porque tú te encuentras directamente involucrado.

 

  • ¿De que me estás hablando? – Dijo alterado Lázaro – ahora que serie de mentiras te han dicho.

 

  • ¿Mentiras dices? – dijo Emanuel llevándose la mano a uno de los bolsillos de su saco – extrayendo de él un disco compacto, sin membrete o marca alguna. – Veamos si lo que contiene es o no una mentira – dijo dirigiéndose al reproductor de discos compactos de video.

 

  • Que, ¿Ahora me vas a poner películas porno?

 

Emanuel, haciendo caso omiso del comentario, encendió el televisor y empezó reproducir el disco, en el que estaba grabada la entrevista de Lázaro con los siniestros personajes políticos con los que trató semanas atrás, para ese entonces Lázaro ya había invertido el dinero y el proceso especulativo estaba a su máximo nivel, es decir, que ya no había remedio.

 

Conforme se fueron proyectando las imágenes, el rostro de Lázaro fue palideciendo, sin fuerzas se tumbó en el sofá y su mirada se perdió en el techo de su departamento, ante lo cual Emanuel, apagó el reproductor y le dijo:

 

  • ¿Ves ahora a lo que me refiero? Esto es solo una de las tantas copias que muy probablemente empiecen a circular en los medios, dada ya la cercanía de las elecciones presidenciales. Conseguí esto porque tal vez estés a tiempo de remediarlo.

 

Lázaro permaneció mudo por varios minutos y abatido solo acertó a decir:

 

  • No Emanuel, creo que ya es demasiado tarde, ese dinero ya fue “limpiado” y está ahora circulando, es prácticamente imposible hacer algo, además tú ya lo viste, esos tipos me amenazaron y bueno…eso es lo que menos me preocupa…no existe forma de arreglarlo ya…

 

  • ¿Estás seguro?

 

  • Si Emanuel, estoy seguro, creo que lo mejor es que te vayas y me dejes solo pues las consecuencias de esto solo deben afectarme a mí y no a ti, tú no tienes nada que ver…

 

  • Lázaro, en este como casi en cualquier caso de la vida, lo mejor que puedes hacer es ser sincero contigo mismo y con los demás, por lo que pienso que deberías adelantarte a los eventos.

 

  • ¿Cómo carajos quieres que lo haga?

 

  • Abandona todo, di la verdad y pues lo que venga, habrá de venir, recordando que te tienes a ti y que tu verdadera libertad está en ti.

 

  • ¿Abandonarlo todo? ¿Cómo, todo lo que tengo? ¿Todo lo que soy?

 

  • Pero si aun no ERES, solo has sido víctima de la codicia y de la inconsciencia en la que estás atrapado.

 

  • ¿Entonces a que te refieres?

 

  • Abandónalo todo, todo lo que ha ocurrido, todo lo que has sido, entierra tu pasado, comienza de nuevo, suelta a la vida y la vida te soltará.

 

  • ¡Estás loco de remate! Además ese video no es prueba y tú como abogado bien lo sabes.

 

  • Eso era antes, ahora ya no es así, las leyes han cambiado y si eso sale a la luz pública, estás en la olla, lo mejor que puedes hacer es anticiparte a los hechos por venir y ser tú quien haga la denuncia pública de lo que ya no tiene remedio.

 

  • ¡De verdad que estás orate! ¡Cómo te atreves a pedirme eso!

 

  • Lázaro, es la única vía de que salgas lo mejor librado de esto y dadas las circunstancias, el que tú lo hicieras sería lo mejor.

 

  • ¡Pero voy a perderlo todo y de paso voy a parar a la cárcel! Checa todo lo que hay aquí, ve todo lo que he logrado, me ha costado una fortuna y tú no lo aprecias en lo más mínimo, dime quien carajos trae un BMW, dime quien usa trajes de mil dólares y tú quieres que todo lo eche al bote de basura.

 

  • Lázaro compréndelo, desde hace tiempo, tú ya lo perdiste todo, te perdiste a ti mismo, te abandonaste, te olvidaste de ti mismo, bajo ese tenor, tú ya no puedes perder nada y si al contrario, salir ganando y mucho, yo no me refiero a la cuestión material sino hacia tu actitud hacia ésta.

 

  • ¿Ganando? ¿Qué demonios voy a ganar en todo esto? Mi vida ya no tiene sentido.

 

  • No lo tiene ahora, pero lo tendrá Lázaro, lo tendrá, solo basta que cambies tu significado de vida, que lo inviertas, que dejes de lamentarte, de cometer tonterías y de realizar actos de autoflagelación, deja de sentirte culpable y de compadecerte a ti mismo, lo que te ocurrió a ti, le pudo haber ocurrido a cualquiera, solo basta que lo comprendas.

 

  • Olvídalo Emanuel, reconozco que por esta ocasión estás tratando de ayudarme, pero no haré lo que me estás pidiendo, hablaré con estos tipos y ellos sabrán que hacer.

 

  • Eso amigo mío, es imposible, ellos ya no están en el país, se encuentran escondidos en alguna isla del caribe, riendo y regocijándose de sus tropelías.

 

  • ¿Cómo lo sabes?

 

  • También me lo dijeron fuentes muy confiables, en esto estás solo.

 

  • Pues aunque sea así, no lo haré.

 

  • Bueno, Lázaro, nada más puedo hacer por ti, la decisión es tuya, utiliza el poco poder de elección que tienes para hacer lo correcto, fuera de eso, pase lo que pase, estaré contigo a tu lado.

 

  • No te estoy pidiendo nada – dijo ya colérico Lázaro –

 

  • No es necesario y como te dije, estás solo y ahora solo me resta decirte que hagas lo que mejor te parezca, obrando de corazón y estando siempre alerta, ganarás en riquísima experiencia, busca y encontrarás, toca y se te abrirán las puertas, yo solo te puedo guiar a la línea que divide a la humanidad, el cruzarla será una decisión tuya.

 

Ante esta respuesta, Lázaro permaneció en silencio postrado en su sofá durante varios minutos, como hipnotizado, su mente era un torbellino de ideas inconexas, un maremágnum de emociones contradictorias, un alud de torturantes voces que gritaban en su interior, una masa amorfa de pensamientos, un estampida de gritos, que no le permitían dar una contestación coherente.

 

Por fin, Lázaro se incorporó y mostrando una actitud mezcla de desesperación, impotencia e ira le dijo a Emanuel:

 

  • Procuro entender lo que me dices, pero las cosas están como están y ya no puedo hacer nada, para ti es muy fácil venir y decirme que arregle todo y mucho más aun que vaya y me acuse yo solo y eso es lo último que haré, si llegare a ocurrir algo te propongo desde ahora que seas tú el abogado que me defienda y si no lo quieres hacer, pues me conseguiré otro, pues abogados chupa sangre como tú abundan, no eres el único.

 

  • No te preocupes por eso, si eso es lo que quieres, cuenta conmigo.

 

  • Bueno, al menos estamos de acuerdo con eso.

 

  • Si, al menos.

 

  • Lázaro, te quiero pedir un favor adicional.

 

  • ¿De que se trata?

 

  • Mira, me he encontrado con este librito entre mis cosas, lo tengo desde hace muchos años y a mí me ayudó en tiempos difíciles, – dijo Emanuel sacando un libro de pastas negras, desgastadas por el uso y sin título visible alguno- y pues, me gustaría que lo leyeras, en él encontrarás las respuestas a muchas de las preguntas que seguramente van a surgir, después de lo que estás por pasar, sé que en este momento no la darás importancia alguna, por lo que te pido de favor que no lo tires ni lo destruyas, si quieres sólo guárdalo, pues también este libro tiene la característica de que su verdadero contenido se revela solo cuando es abierto en el momento oportuno y adecuado, pues si se hace antes o después, no te dirá cosa alguna de utilidad, es decir, que sirve solo cuando es buscado y es necesitado.

 

  • Bueno, si con ello me puedo sacudir de tu presencia y de tus sandeces, está bien dámelo y en tu presencia lo colocaré en el librero para que quedes satisfecho.

 

Pasando a lo que nos ocupa ahora, necesito que desde ahora me ayudes a salir de esta bronca, pues la primera propuesta que me hiciste no la tomaré en cuenta ¿Puedes encargarte de mi situación jurídica, ser mi abogado?

 

  • Por supuesto que lo haré y haré lo que esté a mi alcance para que salgas lo mejor librado de todo esto, pues las reglas del juego en el mundo son muy claras, tienes que jugar con ellas, algunas veces las podrás romper y otras las podrás esquivar, pero al final de las cuentas, son las reglas del juego y tenemos que adaptarnos a ellas, ser inteligentes, “Ser prudentes como las serpientes, e inocentes como las palomas”.

 

  • Como sea, pero de una vez ve viendo que es lo que se puede hacer.

 

  • Vamos a cenar y lo platicamos.

 

  • Esta bien, déjame vestirme – dijo Lázaro mientras se dirigía al televisor para encenderlo, pues tenía la costumbre de ver el noticiero de la noche.-

 

El periodista que protagonizaba el noticiero, comenzó diciendo en un tono amarillista que esa noche tenían una exclusiva que consistía en unos videos que les habían sido enviados anónimamente y que harían cimbrar a la Nación entera y a los altos círculos del país, un escándalo que cambiaría las cosas por completo en las futuras elecciones presidenciales.

 

Lázaro no alcanzó a escuchar, pues se encontraba en su recámara cambiándose de ropa, pero Emanuel si lo oyó.

 

Cuando Lázaro regresó, el comentarista empezó a narrar la noticia, transmitieron el primero de los videos, empezaron por aquel en que Lázaro aparecía y siguieron con otros en los cuales aparecía el Presidente en turno en conversaciones con el candidato presidencial de su partido y los hombres con los que estuvo Lázaro primero, en los que de igual manera se les oía decir la forma ilícita de obtener dinero y la manera de limpiarlos con diversos personajes de las altas cúpulas financieras del país, para ser usados en la campaña presidencial del candidato, los favores y facturas políticas que éste último debía pagar, tanto a ellos como al Presidente saliente, entre las cuales estaba el otorgamiento de una concesión petroquímica a uno de los hermanos del presidente, para tapar las apariencias, en fin, la tormenta se había desatado ya.

 

Lázaro, permaneció sentado en el sofá junto a Emanuel, en un sepulcral silencio, su mirada estaba perdida, su rostro pálido, para él era el fin.

 

Emanuel, como si supiera lo que estaba pensando, solo le acertó a decir – Levántate,  Lázaro, vamos levántate, esto no es el fin…es solo el principio, pues en el fin está el principio…ahora es cuando deberás comenzar a ser invisible…ante el mundo deberás ser un misterio, inclusive para ti mismo…la verdad hiere pero también la verdad sana.

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