CAPITULO VIII – LA FRONTERA (ALFREDO DE SANJUAN)

LA FRONTERA 1Emanuel sabía que todo el desbarajuste político del país fue provocado por hombres que eran invisibles a los ojos del mundo, hombres que pertenecían a un antiguo círculo secreto que nada tenía que ver con fines benéficos, hombres que se decían poseedores de un secreto ancestral y que si bien tenían el conocimiento que Emanuel había adquirido de Maestros auténticos, estos en algún momento del largo devenir histórico, se habían inclinado hacia lo mundano. Aquellos que perseguían únicamente la consecución de ruines y mezquinos intereses, operaban por así decirlo, del lado oscuro.

 

Habían desviado el conocimiento, utilizándolo de forma equivocada, personas a quienes no les importaba, el asesinato, la tortura, la especulación financiera y la desestabilización política a nivel mundial, que se encontraban colocados en posiciones estratégicas, tanto de organizaciones financieras, de comercio internacionales, como religiosas y políticas, con la esperanza de asumir algún día, lo que por derecho creían que les correspondía, el control completo y total del mundo, tal como lo conocemos el día de hoy.

 

Así, estos seres grises estaban diseminados por todo el orbe, en la ONU, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, en los distintos gobiernos de todos los países, en los puestos jerárquicos de mayor envergadura, en las más importantes corrientes religiosas existentes, la judaica, la islámica, la católica y muchas otras más, cuyo único fin era la confabulación de todo tipo y los medios para obtener lo deseado eran innumerables.

 

Lázaro, sin saberlo fue solo un instrumento del mencionado círculo.

 

Esta sociedad, a su vez sabía de la existencia de los verdaderos portadores del conocimiento que través de los siglos habían trabajado incesantemente en su labor para despertar a la humanidad del letargo en que se encuentra, mentes maestras que en la gran mayoría de los casos, han permanecido silenciosas y ocultas a los ojos profanos.

 

Solo algunos y a veces por encargo especial, salieron a la luz pública de vez en cuando, con fines muy precisos y conocedores de los riesgos que esto traía consigo, costándoles a algunos de ellos en ocasiones, hasta la vida.

 

Seres que han existido de los tiempos más remotos en la historia de la humanidad y que han sido en gran parte, los responsables de que la humanidad permanezca dormida, pues así, logran, dividir, separar, crear diferencias imaginarias e inexistentes entre la gente, de tal forma que el hombre nunca logre visualizar objetivamente la realidad de su existencia sobre el planeta tierra.

 

Todo este tinglado está perfectamente organizado en jerarquías, que van desde lo más alto a lo más bajo en las complejas estructuras sociales de las distintas naciones que componen el orbe y las funciones de cada quien se hayan definidas bajo un solo objetivo común: dividir al ser humano en distintas creencias y concepciones, aprovechando para sí todos los beneficios que esto les otorga.

 

Por tanto, hombres como Emanuel y otros conocedores de ese conocimiento ancestral liberador, han tenido que volverse prácticamente invisibles y jugar de forma inteligente algunos de los papeles que la vida les impone, observando de forma exterior sus reglas, algunas veces rompiéndolas y otras veces torciéndolas, pero siempre al final de las cuentas, jugando con esas reglas, evitando caer en las garras de su hipnosis letal y de vez en vez, cuando los tiempos se presentan propicios, saliendo a la luz con el conocimiento y difundiéndolo, haciendo llamados a la vigilia y el despertar, con la consecuente respuesta de unos pocos, de los cuales la mayor parte solo se constituyen como seguidores y los menos como verdaderos discípulos.

 

Entre estos discípulos se contaba Emanuel, que se condujo con la inteligencia, la cautela y la prudencia debidas, demostrando ser una persona congruente y con una clara tendencia a llevar a cabo siempre lo correcto, haciendo práctico y vivo lo dicho hace más de dos mil años por uno de los iluminados, “Sed prudentes como las serpientes e inocentes como las palomas”.

 

Ante la clara evidencia de que estos grupos habían participado en los hechos que le ocurrieron a Lázaro, Emanuel debía conducirse aun con mayor cautela que nunca, pues de saber los miembros de este nefasto círculo que un “despierto” andaba rondando por ahí, las consecuencias podrían ser imprevisibles.

 

Afortunadamente, tanto para Lázaro como para Emanuel, éste último había sabido vivir su vida interior de manera extraordinariamente secreta, recibiendo el conocimiento de viva voz de quien lo poseía y con las indicaciones necesarias para convertirse en un ser invisible y de mantener a su vez el conocimiento en su forma más pura, para que al momento en que fuera necesaria su transmisión, fuera el correcto, sabedores de que es el único conocimiento con capacidad discriminatoria, que aplica su propia justicia inherente, ante cualquier intento de deformación, pues la justicia de ésta situación es perfectamente comprensible, puesto que el mismo no puede negarse a quien lo merece, pero no es factible de darse a quien no es digno de él.

 

Emanuel sabía pues que para los elegidos, hablar de estas personas era poner al desnudo y bien claro los móviles y la forma de trabajar de las mismas, pues éstas sabían cuales eran los “puntos débiles” de la humanidad sobre los cuales soportan sus conductas, la que en su estado de inconciencia, solo acierta a moverse por tres grandes razones: Sexo, Poder y Dinero.

 

Basados en esta tríada, este círculo trabaja produciendo lo necesario para que la humanidad permanezca dormida, bastando para confirmarlo, echar un ojo a toda la publicidad existente.

 

Además, Emanuel sabía ya también que el factor principal y de triunfo de la mencionada organización, siempre se ha basado en el temor, ese infundado temor que arremete contra la gente encubierto en distintas formas, temor de las cosas que creen poseer, la salud, la pareja, hijos, dinero, trabajo, automóvil, reputación, honor, respeto y el amor de los demás. La mayor parte del tiempo y de su esfuerzo la utilizan para asegurar lo que no es asegurable.

 

Emanuel estaba ya al tanto de que “las soluciones” ofrecidas por los hombres grises, (política, economía, medios masivos de comunicación), eran “pan y circo”, diversión, distracción,  pasatiempo y éstas, nunca estaban enfocadas para encontrar fortaleza interior para encarar los eventos de la vida, sino solo para que las personas se olvidaran de sí mismas y sumirlas más aun en el sueño, pues esos temores, carentes de fundamento son con los que la gente vive todo el tiempo, una hipnosis feroz y despiadada, bajo la hipótesis del triunfo vano, pues con la esperanza de reducir sus miedos, la gente es programada para “triunfar” y ser mejor que los demás, se compite por tener la última palabra, basados en la “novedad”, que no es novedad, sino solo agregados a algo que ya existía o se sabía anteriormente.

 

Ahora Emanuel tenía que buscar la forma, no solo de iniciar a Lázaro, sino también de que su salida fuera lo menos perjudicial exteriormente, de tal forma que quedará encubierta, bajo la máscara de otro caso de “corrupción” más y con el objetivo de que él no fuera descubierto en su verdaderas intenciones para con Lázaro, quien de acuerdo con los eventos que le condujeron a su situación actual, era ya un candidato al punto para recibir el conocimiento que lo liberaría para siempre de las garras de la vida ilusoria que lo tuvo comprimido, pero esto debía hacerse con el mayor de los cuidados, para que su nacimiento fuera perfecto, para que el traspasar la frontera fuera lo más silencioso e imperceptible posible a lo ojos profanos.

 

Pudiera parecer esto como una exageración, pero Emanuel sabía que solo había que echarle un vistazo objetivo a la historia de la humanidad, desde que esta pudiera considerársele como historia.

 

¿Cuántos no fueron sacrificados a causa de la verdad? En el mejor de los casos, ¿Cuántos no fueron considerados como locos o como excéntricos o idealistas?

 

Emanuel era uno de los pocos que podían ser considerados como los poseedores de ese conocimiento ancestral que es la única esperanza objetiva con que cuenta el ser humano, pues ésta, cuando audaz, es fuerza, con duda, es cobardía y con miedo, es debilidad.

 

Este conocimiento ha estado siempre “oculto” en símbolos e imágenes de la más diversa índole, que solo los iniciados conocen y pueden interpretar, llamémosles “códigos”, cuyo significado verdadero es muy lejano de los que son mencionados en novelas fantásticas y charlatanas, que solo son utilizados en el mejor de los casos, para distraer a la gente.

 

Solo unos cuantos, como Emanuel conocían el significado de esos códigos y sabía por tanto darles la lectura correcta.

 

Sabedor pues de los códigos, Emanuel sabía que quien estaba dormido y no estuviera preparado para recibirlos, defendería hasta la muerte su mundo ilusorio.

 

Emanuel pues, estaba a punto de darle esos códigos a Lázaro, a proporcionarle los elementos y herramientas necesarias para leerlos, pasaporte sin el cual no sería posible para él, atravesar la frontera.

 

Esta transmisión, tenía que hacerse de forma discreta y veloz a la vez, por lo menos de los principios fundamentales.

 

Para ese entonces, Lázaro que se encontraba en proceso ya y preso, solo acertaba a pensar en lo que Emanuel le había dicho antes de entrar a la prisión “Lázaro, sé atento de cada paso que das y cuando sientas que desfalleces, abre el librito que te regalé y obtendrás una respuesta”.

 

El juicio de Lázaro no se llevó arriba de seis meses y derivado de éste, muchos de los demás involucrados empezaron a caer como moscas.

 

Lázaro fue condenado a seis años de prisión, con la posibilidad de gozar de la libertad anticipada, con lo que por lo menos tendría que pasar tres años y medio en la cárcel.

 

El día en que Lázaro fue trasladado del reclusorio preventivo al de máxima seguridad, en el que tendría que purgar su pena, solo fue acompañado por Emanuel ya que Sara solo pudo despedirlo del otro de lado de las rejas de práctica.

 

Fueron trasladados en una camioneta blindada, fuertemente custodiada por agentes de la AFI y de la Policía Federal Preventiva.

 

Durante el trayecto, ambos permanecieron en el más absoluto silencio, cruzando miradas de vez en cuando como si con ellas lograran comunicarse de alguna forma.

 

Habiendo llegado ya a su destino, Emanuel realizó todos los trámites de registro e ingreso de Lázaro al penal de máxima seguridad, procurando en la medida de lo posible que fuera lo menos degradante posible.

 

Antes de ser llevado ya a su celda, Emanuel se dirigió a Lázaro y le dijo:

 

  • Lázaro, ahora tendrás que poner en práctica todo lo que te he enseñado durante el tiempo que duró tu juicio, te he transmitido lo fundamental.

 

Deberás tener cuidado, sabes que por el momento, las cosas están ardientes y a más de uno le daría mucho gusto que murieras, no se los des. Cuídate externa e internamente.

 

Identifica a uno de los líderes de los diversos grupos que se encuentran en la prisión y procura trabar amistad con él, él será tu protección hasta que salgas.

 

  • ¿Cómo lo haré Emanuel? La mayoría de los que está aquí, son asesinos, secuestradores, narcotraficantes, yo no tengo nada en común con ellos.

 

¿Cómo haré para acercarme a uno de ellos?

 

  • Con lo que ya sabes, podrás identificarlo y solo durante el tiempo que estés en la prisión, usar tus conocimientos financieros para darles consejos solamente, consejos que les parezcan atractivos, pero jamás te involucres de forma directa en la administración de sus negocios, solo asesóralos.

 

  • Entiendo, Emanuel. Por otra parte quisiera pedirte un favor.

 

 

  • Cuida mucho de Sara, dile que de ser posible estaré esperando sus visitas, que la amo y que cuando salga estaré con ella.

 

  • Pierde cuidado. Quiero decirte también que ya quedo arreglado todo lo de la herencia de tus padres y en cuanto salgas, podrás tomar posesión de ello, mientras tanto, con el poder que tú me diste, la administraré lo mejor posible.

 

Con ello, cuando salgas de prisión tendrás lo suficiente para vivir un tiempo, en lo que te estableces, buscas una forma honrada y correcta de avenirte lo suficiente para subsistir.

 

  • Esta bien Emanuel, haré lo que pueda y procuraré mantenerme siempre alerta.

 

¿Sabes algo? Nunca te lo he dicho, pero creo que este es el momento oportuno. Es lamentable que ahora esté aquí, en estas condiciones y en gran parte se debe a que no te escuché a tiempo o más bien dicho no quise escucharte, pero ahora que todo ha pasado y con todo lo que he aprendido, comprendo que a veces es necesario un golpe fuerte de la vida, para que una persona despierte. Nunca jamás te he agradecido todo lo que hiciste y has hecho por mí y ahora, amigo mío, quiero hacerlo, gracias, gracias por todo Emanuel.

 

Gracias por haberme mostrado el camino hacia la frontera y mucho más aun, gracias por enseñarme a transitar en el camino que existe después de cruzarla.

 

Que cierto es todo lo que me decías en relación con el sufrimiento y con lo ilusorio del mundo psicológico en el que antes vivía.

 

Sé que la lucha apenas comienza, pero es distinto sabiendo que ya tengo herramientas poderosas para combatir el poder hipnótico de la vida, para ir en búsqueda ahora de la verdad, de la franca evolución, estar convencido ya de mi significado de vida y de mi razón de existir en el planeta.

 

De caminar cada día con fe, con fe en mí mismo,  generando la voluntad necesaria para ser cada vez más dueño de mi mismo, sin temor ni esperanza, pues si ya no le temo a la vida ni a lo que en la esta sucede, tampoco esperaré que la vida me resuelva mis problemas, ya que sé que en el problema está la solución, solo basta razonarlo y la solución será prácticamente parida, nacerá por si misma.

 

Observándome atentamente, iré conociendo mis rasgos principales e intentaré dejar de identificarme con los eventos de la vida, trabajando arduamente en mi interior seguirá incrementando mi libertad interior y con ello mi felicidad, al sentirme regocijado por existir, lleno de paz y tranquilidad interior al saber lo que SOY y PARA LO QUE ESTOY, la única libertad y felicidad que objetivamente existen, solo existen cuando YO SOY, y esa nadie, nunca, jamás me las podrán arrebatar.

 

  • Nada hay que agradecer Lázaro, solo debes mantenerte alerta y no permitir que los ladrones entren en tu aposento y te arrebaten tu paz, como bien dices la lucha ha comenzado y no debes desfallecer.

 

  • Gracias hermano, nos estaremos viendo.

 

  • Claro que si Lázaro y recuerda: Los despiertos tienen un mundo en común, los dormidos viven cada uno en su propio mundo, una guía te doy, respeta y procura comprender a todas la personas, pues donde están ellos tú estuviste, no importa su color de la piel, su religión, su nacionalidad, su idiosincrasia, su nivel cultural, recuerda siempre tu origen, pero jamás le des demasiada confianza a nada ni a nadie, pues éste como ya te había dicho en una ocasión anterior, es el camino del hombre ladino, deberás ser invisible, silencioso pero elocuente, poderoso pero humilde, prudente pero inocente.

 

Además recuerda también lo que te dije de la pereza, la pereza no solo es un estado de inactividad física, es uno de los peores enemigos del hombre, para algunos constituye tres cuartas partes de su vida, es decir, su rasgo principal, habrá gente que en apariencia pueda ser una persona que se encuentre muy ocupada durante el día, pero sus mentes pueden ser realmente perezosas, nunca han pensado por si mismas, ni en relación consigo mismas y mucho en menos en relación con el mundo o el universo. La pereza no solo es el deseo de no hacer nada, es la omisión de pensar y de sentir por uno mismo, es la búsqueda de la comodidad, tanto intelectual como emocional.

 

  • Está bien amigo, así lo intentaré.

 

La vida en prisión para Lázaro no era nada fácil, ya que tuvo que pelear literalmente para sobrevivir, antes de conocer a uno de los que lideraban a uno de los grupos de presos y se dice suerte, porque tuvo la fortuna de ser transferido a esa celda y de serle simpático, además de que Lázaro, recordando lo que le había dicho Emanuel actuó inteligentemente, brindando de vez en cuando algunos consejos financieros a su compañero de celda, con lo que inmediatamente se ganó su confianza y por ende su protección.

 

En lo pocos ratos que Lázaro tenía de privacidad, tomaba el libro que le había dado Emanuel, al querer abrirlo, voces internas le decían que no lo hiciera, un torbellino de ideas, de sentimiento de culpabilidad le asaltaba, recordaba todo lo que había pasado con Emanuel y con Sara, después de la muerte de sus padres.

 

Luchando intensamente en su interior, recordaba también todo lo que había platicado con el enigmático Sheik Mullah Ibn Tamiz y para Lázaro fueron noches de insomnio y terror impresionante.

 

Por fin, un día se armó de fuerza y bajo la luz de una vela que había podido conseguir, logró abrir el libro en cuestión, en la primera página solo decía “Aquel que quiera ser libre, deberá conocer la Verdad y poder así cruzar la frontera que divide a los muertos de los vivos, solo aquellos que se sientan preparados, atrévanse a leer el contenido de este libro, pues si no lo están aun, el agua refrescante que como torrente de un poderoso río corre por sus páginas, será solo aceite quemado y turbio, incomprensible e indescifrable para los ignorantes, aquí se encuentra la llave de la libertad, solo hay que saber en que puerta deberá ser usada.”

 

Lázaro al leer esto, sintió estremecer todo su cuerpo, era algo así como si ya lo hubiera escuchado antes en otro tiempo, en otra vida, una sutil voz interna le hablaba en el silencio, por un momento dejaron de existir las rejas, se sintió libre, con paz y con fe en si mismo, con la certeza de que pasara lo que pasara, nada podría ya quitarle nada pues se dio cuenta que solo se tenía a si mismo.

 

Con un avidez inusual en él, Lázaro prácticamente devoró el librito en cuyas páginas parecía encontrar la paz de la que tanto le hablaron Emanuel y el Sheik, y a pesar de que hubo algunas cosas que no comprendió, la gran mayoría de su contenido fue como abrir una puerta hacia un mundo distinto, lleno de objetividad y de tranquilidad, como si hubiese sido un anillo hecho a su medida.

 

La lucha que libraba Lázaro en su interior era intensa, pues tenía que derribar una multiplicidad de “personalidades”, que “sabiendo” que estaban “condenadas a muerte”, se defendían y arremetían con fuerza en su psicología, esto sabía que no era nada fácil, pero también sabía que no tenía otro camino, mejor dicho no existía otro camino objetivo para salir adelante.

 

Aunado a esto, el tener que mantenerse alerta de los demás reclusos por aquello de que le hubieran puesto precio a su cabeza, tenía que hacer que Lázaro redoblará los esfuerzos.

 

Esto solo se comenta a manera de resumen, pues fueron múltiples las peripecias que Lázaro tuvo que hacer para salir bien librado de los peligros de muerte en lo que se vio involucrado.

 

Solo baste mencionar una de ellas como ejemplo y sin que haya sido ésta la más fantástica.

 

Lázaro sabía que para ser acreedor al derecho a la libertad anticipada, debía guardar buena conducta y trabajar muy duro en las labores que le fueran encomendadas por las autoridades del penal, siendo evidente que no podía meterse en problemas de ninguna índole.

 

Esto lo llevó a ser observador de todos y cada uno de los rincones de la prisión, sin  sobrepasar los límites de tránsito interior fijados por el reglamento penitenciario, máxime que se trataba de una cárcel de máxima seguridad, en la que la vigilancia por vía circuito cerrado de televisión era prácticamente total durante las veinticuatro horas del día.

 

Dibujó en pedazos de papel higiénico, mapas detallados de cada una de las zonas que formaban parte del reclusorio, incluso los tiempos casi exactos que le tomaba ir de una parte a otra y de la frecuencia con que las cámaras tomaban la imagen de un determinado lugar en sus giros de casi 180°.

 

Lázaro no planeaba en lo absoluto fugarse de la prisión o algo parecido, sino solamente eran preparativos que le permitirían en caso de ser necesario escapar de sus posibles asesinos, pues aun y cuando contaba con la protección de uno de los líderes, esto no constituía garantía alguna de que fuera intocable.

 

Para ello además, debía tener un aliado que trabajara dentro del penal, lo que después de varios intentos consiguió hacerlo con un custodio, con el que hasta cierto punto había trabado cierta amistad, al que logró acercarse después de escuchar casualmente, mientras trapeaba uno de los pasillos del penal, conversando con otro compañero respecto al tratamiento que le daría a su aguinaldo y como quería invertirlo, ante lo que Lázaro se tomó el atrevimiento de darle un excelente consejo financiero, sugerencia que habiendo puesto en practica el sujeto, le resultó ser tal y como Lázaro se lo había dicho, con lo que se ganó la confianza del guardián.

 

Después de varias pláticas, breves pero consistentes Lázaro lo tenía de su lado y todo estaba listo para que en caso de ser necesario, Pedro, que era el nombre del custodio lo apoyara en el plan de escape que Lázaro había preparado.

 

Esperando que ese día no llegara, transcurrían los días de Lázaro en la prisión, no obstante, casi para cumplir los dos años de sentencia, “El Arete Mágico” como era conocido su compañero de celda le previno durante una noche de que “gente de fuera” lo quería “frío”, es decir, muerto.

 

Lázaro tuvo que actuar de inmediato al día siguiente. Habló con Pedro y como éste ya conocía del plan de Lázaro para ese tipo de casos, solicitó al Director del penal su cambio al área de recolección de basura del penal, a la que solamente podían ser asignados los reos de menor peligrosidad, toda vez que era una de las pocas en la que los presos, podían hasta cierto punto tener contacto directo y por breve tiempo con el exterior.

 

Mientras tanto, las armas con las que se ultimarían a Lázaro ya habían llagado a sus sicarios, por las vías conocidas de corrupción que prevalecen en ese tipo de sitios.

 

Todo estaba listo y los asesinos tras de dar la “cooperación” respectiva, lograron ser transferidos al mismo sitio de trabajo que Lázaro.

 

Lázaro conocía perfectamente a los homicidas, también conocía a detalle el movimiento de carga y descarga de la basura en los contenedores correspondientes, de tal modo que solo salía un solo hombre con un bote a la vez y teniendo que regresar con este vacío al penal.

 

Lázaro salió con el bote, el momento que esperaban sus ejecutores para matarlo era precisamente cuando este regresara con el bote vacío al penal, sin embargo, se vieron sorprendidos cuando al que vieron empujando el carrito de regreso no era Lázaro, era Pedro quien al verlos, inmediatamente sonó su silbato dando la alarma de una fuga, ante lo cual todos los demás custodios se arremolinaron en el área y se llevaron a todos los presos a sus celdas, incluyendo por supuesto a los dos asesinos, quienes por la rapidez con la que actuaron los guardias les fue imposible deshacerse de sus armas, atinando solo a esconderlas de forma burda, en la cintura de su pantalones, cubriéndolas como pudieron con la camisola reglamentaria.

 

Enseguida que esto ocurrió, Pedro viendo que se llevaran a los demás presos, se dio prisa en levantar la tapa del bote del cual salio Lázaro, siendo custodiado por el primero hasta su celda, fuera por completo de la vista y alcance de los sicarios, cuyos nombres obviamente conocía Pedro.

 

Como es clásico en estos casos, las autoridades del penal ordenaron un inmediato pase de lista, celda por celda así como una revisión exhaustiva de los reclusos y de las celdas.

 

Los asesinos, pensaron que fue Lázaro quien se había fugado y que por tanto no sería posible cumplir con su trabajo y en lugar de preocuparse donde esconder sus armas, solo atinaron a ponerlas debajo de los colchones de sus respectivas camas, pensando en el negro futuro que les esperaba cuando quienes les encargaron tan fatídica labor se enteraran de su falla, en pocas palabras estaban condenados a muerte.

 

El pase de lista se hizo metódico. Llegaron a la celda de los asesinos, después de la revisión de costumbre y de un fuerte forcejeo con los guardias, fueron encontradas las armas y ellos gritaban que quien se había fugado había sido “El Financiero”, tal y como apodaban a Lázaro en la cárcel, que él les propuso que lo acompañaran en su fuga, que seguramente él les había tendido una trampa, que las armas habían sido colocadas ahí por Lázaro y que si nos les creían que revisaran la celda de éste último.

 

Los custodios informaron a su superior de lo dicho por los malandrines y éste les pidió que los trajeran con él, para que lo acompañaran a revisar la celda de Lázaro.

 

Así ocurrió, pero cuando llegaron a la celda de Lázaro, los rostros de los villanos palidecieron al verlo tranquilamente parado, esperando a que otros guardias terminaran de revisar la celda y una vez que esto ocurrió, el comandante rió y les dijo:

 

  • ¿No que se había fugado estúpidos? Si este cabrón no mata ni una mosca.

 

  • Pero jefe, no lo entiendo -dijo uno de ellos- yo estaba ahí y no lo vi regresar, solo vimos a un custodio dando la señal de alarma.

 

  • Yo tampoco lo vi jefe, le juro por la virgencita que es cierto lo que le dijimos –dijo el otro-

 

  • Ahora si se los va a cargar la…llévenselos al solitario…ahí les vamos a sacar la verdad a estos desgraciados…seguramente que se querían quemar a alguien.

 

Después de este suceso, se reportó que todos los reos se encontraban en su celda y que todo había sido una falsa alarma.

 

Lázaro, quien durante todos los hechos había permanecido en silencio, solo acertó a mirar de reojo como se llevaban a los truhanes, sabiendo que no los volvería a ver jamás, mientras a su lado reía el “Arete Mágico”.

 

Ya en la celda, el “Arete” le dijo a Lázaro:

 

  • A que mi “Financiero”, ahora si se las hiciste bien y bonito…no sé como pero te los jodiste.

 

  • Es curioso “Arete”, pero creo que vale la pena que te confiese algo ahora, acá entre nos, hubo un tiempo en que no hubiera hecho nada y hasta deseaba morir, pero ahora haré hasta lo imposible para proteger mi vida y eso precisamente es lo que he hecho.

 

  • ¿Y eso porqué? –replicó el “Arete”

 

  • Es una larga historia mi “Arete”, lo único que te puedo decir es que ya tengo razones de peso para vivir, pues aunque tú no lo creas, toda esta experiencia me ha ayudado a DESPERTAR, a resucitar de entre los muertos.

 

  • Uyyyyy, ya vas a empezar filosofar mi “Financiero” y bien sabes que yo no entiendo ni maíz de lo que dices, pero también algo dentro de mí sabe que lo que dices es cierto, no sé porque, pero sé que así es y es por eso que me caes bien.

 

  • No te apures mi “Arete”, habrá algún día que al igual que yo comprendas muchas cosas, pero bueno al final de las cuentas eso te llegara a su tiempo, solo te quiero agradecer la información que me diste, ya que sin ella, no hubiera sido posible salvar el pellejo- dijo Lázaro, quien al paso del tiempo tuvo que adaptarse a la forma de hablar que se estilaba entre los reclusos, en un claro ejemplo de inteligencia de su parte, es decir, de adaptación al medio que lo rodeaba-.

 

  • Nada que agradecer mi hermano, sé que tú hubieras hecho lo mismo por mí, pues aunque sea un ignorante sin estudios, se me ha quedado grabado algo que me dijiste, algo así como la norma, la ley o…

 

  • La regla de oro, “Arete”, la regla de oro.

 

  • Esa, como se llame, solo sé lo que dice “Haz con otros, lo que quisieras que hicieran contigo”, esa si no se me olvida. Lo bueno de todo esto es que ya te falta poco para salir y pues yo nunca más volveré a ver el sol carnal, nunca, tú estás aquí por cosas leves, yo soy un maldito asesino y prácticamente moriré aquí.

 

  • Eso mi “Arete”, es un buen principio pues ya estás empezando a ser sincero contigo mismo y vaya que cuesta trabajo serlo.

 

  • Pues sí, pero sé que cuando salgas no me olvidaras ¿O si mi “Financiero”?

 

  • No mi “Arete” no me olvidaré de ti y tal y como te lo prometí, cuando salga veré que tus hijos reciban una educación correcta ¿Vale?

 

  • Vale, hermano, vale.

 

Así terminó la plática de ambos y como ya se dijo, esta solo fue una de las aventuras que tuvo que pasar Lázaro para sobrevivir en la cárcel.

 

Durante ese tiempo, las visitas de Emanuel y Sara fueron frecuentes y el aprendizaje de Lázaro, continuaba bajo la dirección del primero mencionado, solo era cuestión de resistir, trabajar y esperar.

 

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