CUENTOS DE UN LOCO-EL LADO OSCURO (ALFREDO DE SANJUAN)

CUENTO DE UN LOCO-ALFREDO DE SANJUANEL LADO OSCURO

 

Teresa descansaba plácidamente en el sillón favorito de su casa, al lado una mesita en la que se encontraba aun caliente la taza de té que se disponía a beber.

 

Los lujos y comodidades con los que vivía y el hecho de que el haber llegado a vieja, con todas las situaciones de índole económica resueltas, parecían indicar que durante su vida, todo le había salido bien, es decir, había logrado el éxito, que en apariencia cualquier ser humano anhela en este planeta, llegar a viejo sin preocupaciones de ninguna índole.

 

Teresa no vivía sola, habitaba con su esposo Omar en su bellísima y lujosa mansión, recalcándose que solo la habitaba con Omar, pues era solo eso, la habitaba, pues no convivían en lo absoluto, en la que rondaban fantasmas de un pasado que horrorizaban a ambos, fantasmas prestos siempre a arrebatarles los efímeros momentos de paz de que cada cual gozaban, casa que con su esplendor reflejaba por su exterior hermosura, pero que su interior se hallaba, como sus moradores llena de podredumbre y miseria, pues ni aun con todos sus lujos podía llenar ese vacío, ese ambiente de tristeza, de nostalgia y de odio que la invadía.

 

Pasaban días y hasta meses enteros, sin que Teresa y Omar supieran el uno del otro, si existían o no era algo que a ninguno de los dos les importaba en lo absoluto.

 

No procrearon hijos por muchas y muy diversas causas, siendo tal vez las principales el terrible temor y egoísmo de ambos.

 

Teresa para ese entonces como ya se dijo, era una mujer vieja que rayaba en los setenta y dos años, padecía una enfermedad crónica y degenerativa que ya se encontraba en sus fases terminales, pero que debido a la solvencia económica que tenía había logrado mitigar sus efectos, retrasando hasta donde la ciencia médica le era posible lo inevitable, pues el temor a la muerte era mayúsculo por parte de Teresa.

 

En esos momentos Teresa con una mirada vacía, llena de odio y resentimientos, tomó su taza de té y dándole un sorbo, fue invadida por una somnolencia debido principalmente al uso de las drogas que tomaba para apaciguar los fuertes dolores que le aquejaban, cayendo en un estado de semiinconsciencia, dentro del cual Teresa fue presa de los recuerdos de su juventud y de los sucesos de su vida que de alguna u otra forma generaron la situación en la que actualmente se encontraba, un recuento detallado, un torbellino de pensamientos que en condiciones normales Teresa siempre esquivaba, rehuía precisamente por el dolor y sufrimiento interior que le provocaban.

 

Como en una película, todos los momentos de su vida pasaban, desde su niñez hasta los momentos actuales, repitiéndose los lugares, los eventos que de alguna u otra forma fueron importantes y que fueron los cimientos de ese edificio de terror interior, de angustia, de ansiedad y de inconformidad que afloraban a cada instante.

 

Internémonos por un momento en ese viaje, profundicemos en las inexploradas cavernas de la psicología de Teresa, echemos un vistazo a los más intrincados y profundos pensamientos, laberinto de sentimientos, temores y sensaciones de su mente, registremos sus archivos, tratando de encontrar las razones de sus pesares, de sus tristezas, de sus odios, de sus miedos, de sus desesperanzas, de sus rencores, de sus amores.

 

Para ello remontémonos y trasladémonos en el tiempo, hasta la niñez y juventud de Teresa, que comienza en su ciudad natal, que en este caso se trata de la capital del país.

 

Teresa fue la sexta hija de un total de siete hermanos que procrearon sus padres, de los que ningún caso tiene mencionar sus nombres, una familia numerosa sí, pero que de alguna u otra forma subvenían sus necesidades básicas y podían de vez en cuando darse uno que otro lujo, pero que careció en cierta manera de amor, tal vez no en cuanto a la esencia misma del sentimiento pero si en cuanto al plano expresivo del mismo, considerando tal vez que esta falta de demostración, los fortalecería de algún modo, generando en ellos no propiamente esa fortaleza sino el traslado al opuesto, es decir, la indiferencia y la frialdad ante cualquier tipo de gesto afectuoso.

 

Un matrimonio en el que nunca existió un equilibrio entre la pareja que lo integraba, pues la dominancia de una de las partes originó en la otra precisamente esa indiferencia y por lo que a la crianza y educación de los vástagos se refería, un matriarcado exorbitante y excesivo que dio al traste con el desarrollo de sus hijos y los posteriores efectos que esto trajo consigo, llevando por lo tanto y en términos reales una relación fría y verdaderamente vacía por cuanto a los elementos que en su momento hubieran sido factores vitales para el desarrollo psicológico correcto de sus hijos, pues tan nocivo resultaba un ambiente sobreprotector y plagado de adulaciones, como el extremo que actualmente estamos narrando, en donde se dejó de lado la importancia del amor, como el motor que hace surgir las más bellas sensaciones en el ser humano y pilar fundamental de un posible desarrollo y despertar de esas conciencias vírgenes, pero aletargadas bajo ese sopor de indiferencia y frialdad.

 

Producto de tales concepciones erradas del amor fueron Teresa y sus seis hermanos, pero fue Teresa en la que más impacto tuvo, pues al fin y al cabo y muy a su manera siempre buscó en otras personas la expresión de ese amor que nunca le fue mostrado, sin que ella por supuesto lo hiciera de esa manera, llegando a considerar que sí así lo hacía su sufrimiento sería menor o simplemente no existiría, contradicción que con el tiempo y derivado de diversas experiencias, le ocasionó sin poder observarlo, sufrimientos de los que supuestamente se hallaba exenta.

 

Así transcurrió la infancia de Teresa y ya en su juventud, logró al fin la terminación exitosa de su carrera universitaria con excelencia, pues siempre se había distinguido por ser muy buena estudiante y después de varias experiencias sentimentales desagradables que no viene al caso mencionar una por una, se hartó de la vida carente de significado que llevaba y se dedicó a la búsqueda de algo que la sacara de ese marasmo en el que se hallaba inmersa pues solo vivía por vivir.

 

Fue así que un buen día conoció a Bruno, sin que quede muy claro el porque y el como lo conoció, que para el caso, no tiene la mayor relevancia.

 

Bruno era poseedor de un tipo de conocimiento ancestral que no cualquiera por aquella época tenía y más que poseerlo, lo aplicaba, era uno de esos buscadores de la verdad que al parecer había dado en el clavo y había logrado encontrar respuestas a muchas de las interrogantes que por lo regular se llega a formular durante su existencia el ser humano y que al conocer a Teresa, automáticamente percibió ese vacío interior, esa necesidad de algo que la reviviera, le diera significado a su existencia y fue por ello que se atrevió a comentarle acerca de ese conocimiento, pensando que Teresa ya estaba preparada para recibirlo, que ya era tierra fértil, que la semilla ya estaba a punto para rendir los frutos adecuados, situación que como se verá más adelante no fue así, pues Bruno nunca se imaginó el giro que darían los acontecimientos posteriores y que dicho conocimiento, por decirlo de alguna forma, se transformaría en el principal enemigo de Teresa.

 

Teresa al escuchar por primera vez a Bruno quedó impactada, pues era la primera vez en su vida que le hablaban de forma directa y sin cortapisas, siendo las preguntas que le hizo Bruno, las que golpearon de manera despiadada sus emociones, haciéndola reflexionar profundamente sobre todos los eventos que la hicieron perder su significado de vida y presentándole que todo lo que “hizo” en su vida fue completamente vano, egoísta y se dice “hizo”, porque en realidad nunca existió la voluntad en ella.

 

Sin embargo, las pláticas que recibió de Bruno en un inicio, solo fueron esbozos de un profundo conocimiento, que para su transmisión requería de más tiempo, incluso de toda la vida, por lo que él la invitó al lugar en donde se impartía el mismo y fue a partir de esa fecha que con entusiasmo Teresa se inició en el aprendizaje del conocimiento y recalcamos la palabra aprendizaje, porque como se verá más adelante, solo fue eso, aprendizaje sin sentimiento y por tanto carente de lo más importante que se requiere, sentirlo, hacer de él un estilo de vida.

 

En ese tiempo surgió otra persona cuyo nombre no aparece en este viaje dentro de su psicología, con la que se relacionó sentimentalmente, persona allegada también al grupo mencionado, relación que a todas luces era diferente a experiencias anteriores de ambos.

 

Sin embargo con el tiempo, Teresa se fue transformando, tratando de ajustar el conocimiento a su conveniencia, pues no permitía que nadie le dijera nada, máxime si trataba del lado inobservado de sí misma, es decir, de su lado oscuro, utilizando el conocimiento que había adquirido para satisfacer sus intereses, si al principio fue intencional o no, no lo sabemos, lo que si se constituyó como un hecho objetivo fue que convirtió sus relaciones tanto sentimentales como interpersonales con la demás gente, en un utilitarismo descarado, pues conociendo ya como se movía la psicología de la gente, los manipulaba a efecto de conseguir lo que ella quería, no obstante los débiles intentos de Bruno que por ese entonces hacía para prevenirla del abismo en que estaba cayendo.

 

Dicha actitud, también fue observada también por su todavía pareja, quien se lo hizo notar a Teresa y ésta, en un acto de soberbia, grado superlativo del orgullo, le dijo que ella no cambiaría y así seguiría pues obtendría de la vida lo que quería y si para ello era necesario hacer las cosas como las venía haciendo, lo haría, pues decía “así yo no batallo”.

 

No obstante que había nacido un amor distinto entre ellos, con vislumbres de un amor real, a pesar de amarse, al final su obstinación, orgullo y las barreras artificiales que ella misma dejó de observar en su psicología, originó que terminara con esa relación a pesar del amor que ella sentía pues no quiso realizar esfuerzo alguno por si misma para que las cosas mejoraran, sin dejar de lado que su pareja también cometió errores, que tal vez contribuyeron a que ella tomara dicha decisión, errores que sin embargo podrían haber sido solventados con el esfuerzo de ambos y no solo de su pareja.

 

Al final su pareja a quien ya le había quedado bien claro su significado de vida, respetó su decisión, se alejó definitiva y completamente de ella, permitiendo que el amor que sentía por ella y que sólo a él le pertenecía, se extinguiera, dejando que fuera la vida y no él, la que en su momento llevara a cabo su trabajo ineluctable e ineludible y le permitiera a Teresa comprender el significado de las “Treinta monedas de Plata”, con las que la vida está siempre presta a comprar al ser humano.

 

Lo que era un hecho objetivo, es que Teresa había iniciado un camino sin posibilidad de retorno alguno.

 

Así pues, pasó el tiempo y Teresa sin darse cuenta se había especializado en manipular y utilizar a la gente que la rodeaba, incluso a las distintas parejas que tuvo después, logrando en su vida material lo que cualquier ser humano común y corriente aspira, un buen trabajo, un buen salario, un marido dócil e ignorante del conocimiento que ella tenía, en pocas palabras una vida “cómoda” pero sin percatarse de que cada día que pasaba, se volcaba cada vez más hacia el lado oscuro, lo que la condenaba, por así decirlo, a vivir un terror interior impresionante, incrementándose con ello su temor por la muerte, pero no solo la muerte física, sino la muerte en vida en que vivía, viviendo en la desolación por completo.

 

Su único refugio pues fue el tratar de distraerse a toda costa con lo que fuera y con lo que estuviera a su mano, el evitar enfrentarse consigo misma, cursos de redacción, idiomas, maestrías, doctorados, escudándose principalmente en su trabajo, lo que convertía ese infierno en un círculo vicioso que conforme pasaba el tiempo se iba acrecentando, pues mientras más ascendía, su necesidad de seguir utilizando a la gente se incrementaba de forma paralela, no obstante que con lo que su esposo poseía era más que suficiente para vivir desahogados económicamente, con el que tiempo atrás en su madurez como mujer, se había casado sólo por conveniencia y no por amor, al menos no con un amor como el que había sentido con aquella pareja que tanto le pesaba recordar.

 

La lucha entre el Bien y el Mal había sido ganada por este último en Teresa, la que si como se comentó anteriormente era indiferente y fría, se tornó ya no solo en eso, sino en un ser calculador, astuto, hábil e insensible hacia todo lo que la rodeaba, pero principalmente hacia ella misma, haciendo crecer ese engaño, esa mentira interior que la invadía y que en el exterior se reflejaba con una máscara de simpatía y sociabilidad con la gente que la conocía.

 

Que decir de la vida que llevaba con su esposo, con el que no convivía para nada y la tenía fastidiada pero que debido a los intereses que tenía, no quiso dejarlo, pero más que por el dinero y las posesiones materiales, no lo dejaba por ese pavor que se generó en ella por la soledad, pues cada vez que la sentía y así lo quería buscaba a su marido para mitigarla, él quien desde que la conoció, la amó profundamente y fue ese amor el que lo mantuvo cerca de ella, hasta que se dio cuenta de que Teresa no lo amaba, solo lo utilizó y con ese dolor intenso soportó toda clase de actitudes incorrectas de ella hacia él, hasta que también llegó el día en que ese amor giró en sentido contrario y se tornó en odio, un odio de tal magnitud que lo hizo hacer todo lo posible para que ella nunca se separara de él, creando así un círculo de odio mutuo creado con base en el egoísmo de ambos, que fue lo que hasta el momento los mantenía ocupando el mismo techo.

 

El tiempo pasó, Teresa y Omar envejecieron, siendo esta la parte de la historia con la cual comienza este relato, que desgraciadamente para ambos no es más que un triste final, un triste final que para Teresa pudo en su tiempo ser un hermoso principio.

 

El precio pues de vivir en el lado oscuro, es la muerte…muerte en vida… una que solo desea la muerte para despertar y poder morir otra vez y tener así… otra oportunidad de vida.

Compartir:

Dejar una opinión

*