EL IMPULSO EN LOS NIÑOS PARA LA ADQUISICIÓN DEL PROPIO “YO”. SEGÚN GURDJIEFF – (J.G. Bennett).

publicado en: Cuarto Camino, J.G. Bennett | 0

J.G. Bennett

“Gurdjieff daba gran importancia al crecimiento de la “propia voluntad” como estimulo constante y diario en todas las actividades del crecimiento de un niño, así como la manifestación de la “propia decisión”, pero, por otra parte muy rara vez confrontaba a los niños con esta situación y jamás como un procedimiento común. Decía que si un niño se encuentra constantemente exigido de tomar decisiones por sí mismo antes de haber alcanzado la edad de las decisiones –lo que él denominaba “la edad responsable”- esto sólo produciría un estado de nerviosismo e incluso la imposibilidad de desarrollar su propio “Yo”. Por lo tanto, sólo a intervalos relativamente largos y de una forma tal que no se iban a olvidar, ponía a los niños frente a la necesidad de tomar una decisión y los observaba. Luego les mostraba la importancia de haber decidido de una forma en vez de la otra, y habiendo hecho esto dejaba el tema y ya no los molestaba exigiéndoles constantemente que decidieran asuntos para los que todavía no estaban preparados.
Gurdjieff ponía particular acento en no tratar de llegar a ello a través de aproximaciones sentimentales o emocionales de ningún tipo: “Si hacen esto con los niños, si tratan de trasmitirles algo, sólo contribuyen a aumentar la gran debilidad del hombre: es decir, su ‘sugestionabilidad’ y su ‘dependencia’. Simplemente es necesario ponerlos en situaciones de las cuales puedan aprender”…
Es necesario que enfatice un aspecto trascendente del trato que Gurdjieff daba a los niños: la mayor parte del tiempo los dejaba tranquilos, casi los ignoraba; pero cuando intervenía, siempre era para crear una situación muy definida que jamás sería olvidada.
Otro aspecto de este proceso de adquisición del propio “Yo” es no cerrarse a los otros. Todos sabemos lo difícil que es ser de tal manera que los niños –incluso los propios hijos permanezcan abiertos a nosotros y nosotros a ellos, y que haya una verdadera comprensión mutua. Pero no es suficiente que los niños conozcan sólo a su propia familia. Es muy necesario que conozcan mucho más, porque existen diferentes tipos de personas, y es necesario que la comprensión natural de los tipos humanos –que les es inherente- se desarrolle a través del contacto con los otros.”

J.G. Bennett
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