LAS EMOCIONES – ALFREDO DE SANJUAN

LAS EMOCIONESLas emociones son un cumulo de movimientos y estados psicológicos que habitan en la mente emocional.

 

Para comprender las emociones, se requiere tener nociones sobre la estructura y funcionamiento básico del cerebro.

 

El cerebro se divide en zonas, entre las que destacan la del pensamiento (intelectual), la motriz (motora), la emocional (emociones). Así funciones orgánicas como la vista, el olfato, lo sexual, etc., son reguladas por la zona instintiva y sexual

 

Ahora bien, entrando al terreno de lo emocional hay un cúmulo de situaciones que la gente va confundiendo en cuanto a términos, sin saber realmente de que se tratan. Y esto es porque no comprendemos la íntima relación que tiene con los deseos.

 

Los deseos viven en la mente emocional, además de las sensaciones emocionales y la voluntad. Deseos, emociones y voluntad suenan a aspectos emocionales, por eso la gente cree que todo esto es lo mismo y no es así. Sentir un deseo no es lo mismo que sentir una emoción. Y una emoción es diferente de una sensación y, a su vez, ésta de la voluntad.

 

Hay confusión cuando la gente empieza a percibir ciertas sensaciones que no son las emociones que dice sentir alegría y felicidad, las cuales en realidad no existen como tal en el mundo exterior.

 

La felicidad y el regocijo (no confundir regocijo con alegría) no existen en los seres humanos comunes y corrientes. Dicho de forma tajante y contundente, la felicidad no se encuentra en el mundo externo ni depende de la vida.

 

¿Por qué ocurre esto?

 

Esto se da, debido a que sin darnos cuenta, el cerebro graba como un ordenador en un disco duro todos los eventos de la vida (conexión de redes neuronales) a través de miles de repeticiones a lo largo de muchos años lo que constituye el primer aprendizaje, al cual llamo Gurdjieff, como la primera educación equivocada, siendo la constante a lo largo de la historia del ser humano.

 

¿Qué pasaría si de pronto llegase una hecatombe mundial y pereciera gran parte de la humanidad y sólo quedaran una cantidad impresionante de niños?

¿Qué pasaría con esos adolescentes?

¿Cree que se moverían en forma correcta?

¿La educación y la cultura que tienen es la correcta?

 

Esta hipótesis, nos ubica ante la paradoja de que esos adolescentes, sin una guía, acabarían ejecutando acciones equivocadas generalmente orientadas al mundo externo, al físico, al de los sentidos, porque esto es lo que vieron y aprendieron.

Difícilmente estos adolescentes llevarían sus acciones a la observación de su interior que les permitiera razonar sobre la existencia, sobre la conciencia de sí. Y aunque lograra voltear la vista hacia su interior y comenzara a razonar sobre su existencia, sobre la observación de sí mismo ¿Cree usted que acertaría sobre sus razonamientos? La respuesta es no.

 

Esto es porque a la humanidad le ha costado miles de años generar ideas y conceptos de la evolución de la conciencia. Dentro de la que encontramos Mentes maestras y brillantes como Aristóteles, Platón, Sócrates, Jesús, Buda. De ahí que vale la pena formular la pregunta siguiente: ¿Cuánto tardó el conocimiento desarrollado por estas mentes en llegar hasta nosotros hoy?

 

El ser humano ha tenido que luchar mucho tiempo para lograr dar pasos hacia la evolución interior y trasladarlo a una educación individual consciente, que por lógica llevaría a un sistema de educación social o colectivo consciente.

 

Bajo este contexto vale la pena reflexionar y plantear las interrogantes siguientes:

¿Qué pasaría si usted borra del mapa a Jesús y a Buda?

¿Cuánta gente pensaría en cuestiones religiosas y cómo lo haría?

¿Lo haría de forma correcta?

 

Lo más probable es que seguiría creyendo en la existencia de varios Dioses en una poligamia vasta y desordenada o en el mejor de los casos en una monogamia extrema, con un Dios cruel, celoso, castigador, etc. Encontrando en este escenario a una humanidad dogmática y cerrada a la libertad de pensamiento y acción.

 

Cuando aparece Jesús en la escena, nos dice que esto no es así, que Dios va más allá de todo ello y que incluso lo podemos encontrar en nosotros mismos, basando su enseñanza en dos pilares básicos:

El amor como la máxima expresión de Dios sobre la Tierra y hacer con otros lo que quisiéramos que hicieran con nosotros mismos, lo cual habremos de lograr a través de un conocimiento interior, es decir conocernos a nosotros mismos.

 

Expresiones que por cierto ya habían sido vislumbradas por otros, pero Jesús las convierte como la base de toda su enseñanza.

 

Veamos un ejemplo;

 

En los textos del Libro de Tomás o los Dichos Secretos de Jesús, que forma parte de los documentos de Nag Hammadi:

 

3.  Jesús dijo:

“Si vuestros líderes os dicen: [Mirad, ¡el reino está en el cielo!], entonces los pájaros del cielo llegarán allí antes que vosotros. Si os dicen, [¡Está en el mar!], entonces los peces llegarían allí antes que vosotros.”

“Antes bien, el reino está dentro de vosotros y fuera de vosotros. Cuando os conozcáis, entonces seréis conocidos, y comprenderéis que sois vástagos del Padre viviente. Más si no os conocéis, entonces vivís en la pobreza y encarnáis la pobreza.”

25.  Jesús dijo:

“Ama a tu compañero como a tu vida, protege a esta persona como a la pupila de tu ojo.”

 

75.  Jesús dijo:

“Yo soy la luz que está sobre todas las cosas. Yo soy todo: Todo salió de mí, y todo llegó a mí. Partid un trozo de madera, y yo estoy allí. Recoged una piedra, y me encontraréis allí.”

 

  1. Jesús dijo:

“Quien se encuentre a sí mismo vale más que el mundo.”

 

O bien, de algunos fragmentos del Libro de Tomás o los Dichos Secretos del Salvador (Mateo) (libro distinto al mencionado con anterioridad):

 

Del Capítulo I

 

4.Dado que te llaman hermano mío, no deberías ser ignorante sobre ti mismo. Sé que comprendes algunas cosas, pues ya comprendes que yo soy el conocimiento de la verdad.

5.Mientras estás caminando conmigo, aunque ignoras otras cosas, ya has obtenido conocimiento, y serás descrito como uno de los que se conoce a sí mismo.

6.Pues quien no se conozca a si mismo no sabe nada, más quien se conozca a si mismo ya ha adquirido conocimiento acerca de la profundidad del universo.

7.Así, Tomás hermano mío tú has visto lo que se oculta a las personas, aquello con lo que tropiezan en su ignorancia.”

 

Del Capítulo III

 

  1. “Por tanto se dice: “Todo el que busca la verdad de la verdadera sabiduría formará alas para irse volando y escapar de la pasión que inflama los espíritus humanos.”El buscador formará alas con el fin de escapar de todos los espíritus que pueden verse.”

 

(Textos extraídos del libro: “Las enseñanzas secretas de Jesús” de Marvin W Meyer. Editorial Crítica.)

 

Cabe aclarar que los textos reproducidos, no forman parte de ninguno de los evangelios que integran la Biblia, pero sin embargo, su texto es pulcro, revelador y contundente.

 

Quitemos a Jesús del tablero ¿Cómo estaría el pensamiento de la humanidad hoy? La guía que ha recibido la humanidad de algunos seres verdaderamente evolucionados es algo valiosísimo. Es más que evidente que sin esos seres la humanidad estaría peor de lo que está hoy.

 

Por eso vale la pena observar el pensamiento de estos seres. Sin ellos no habría este voltear al mundo interno, a una búsqueda interior; seguiríamos colgados de sembrar, cazar, relacionarnos, reproducirnos, conquistar tierras, teniendo mejor coche, casa, celular, tabletas, etc.

 

Siempre sobre el movimiento del mundo exterior, el cual impacta poderosamente como impresiones en dos mentes:

 

  1. la mente intelectual, es decir, se piensa sobre todo lo externo y se trata de entender.

 

  1. la mente emocional: se conoce todo lo externo y produce una emoción de placer físico o no, es decir, se trabaja más con la mente emocional que con la mente intelectual. De hecho poca gente usa la mente intelectual para comprender algo o bien la utiliza de forma equivocada.

 

Debemos entender que la mente intelectual tiene una gran variedad de funciones.  Ejemplo: cuando usted ve algún objeto lo conoce porque alguna vez lo vio y aprendió sobre él o bien por que ha razonado en relación a dicho objeto, esto por lo que hace a la mente intelectual. En cambio si hablamos de la mente emocional, nos podremos percatar de que es inmensamente más veloz a la mente intelectual, ejemplo: Si desea saber si el día esta soleado o nublado sólo abre las cortinas y en un diezmilavo de segundo supo sin pensar como estaba. Cuando ve a una persona con un físico agradable inmediatamente le gusta, no piensa si le gusta o no, sólo le gusta. Esto lo realiza la mente emocional a través de lo que se conoce como poder cognoscitivo emocional. Entonces sólo conoce. Cuando la gente no tiene una educación correcta y no sabe manejar a las impresiones que entran por los sentidos, es decir, toda la vida exterior, se quedan huellas muy profundas en los sentidos. Recibe las impresiones del mundo externo.

 

Como nadie le ha dicho que no se deje manipular por las impresiones de la vida, esto le produce un cúmulo de cuestiones emocionales e intelectuales que no quiere sentir o que no debe pensar y que, además es incapaz de detener esas impresiones, digerirlas, tomar lo bueno y desechar lo malo, como su cuerpo lo sabe hacer con los nutrientes: su cuerpo toma lo que necesita del alimento y lo que no sirve lo defeca. Lo mismo debería hacerse con las impresiones: tomar lo que sirve y defecar psicológicamente lo que no sirve. Pero en realidad no se hace eso, se traga todo psicológicamente y esto representa un verdadero problema, porque se pierde el control de sí. Ya no se es dueño de sí. Se convierte en un esclavo de la vida, ya no se siente lo que se debe sentir, ya no se hace caso a uno mismo porque nadie nos ha dicho como se puede detener esto. Al recibir las impresiones del mundo exterior impacta en distintas zonas mentales, pero como la más rápida que hay es la mente emocional, entonces la gente conoce las cosas y siente inmediatamente, sin razonar; nadie le ha enseñado a hacerlo.

 

Entonces, se origina un círculo vicioso, en el que generación tras generación el cúmulo de efectos químico eléctricos en el cerebro en las zonas de las emociones, cobran las facturas correspondientes.

 

Ese movimiento emocional, a través de una educación equivocada y una repetición constante es como la gente empieza a sentir emociones, lo que conlleva a que las emociones que se sienten en la vida a través de las impresiones generan una adicción. No son adictos sólo las personas que consumen drogas, tabaco o alcohol. La gente también se hace adicta a ciertas drogas naturales que genera nuestro cerebro como las drogas de la depresión, ira, temor, inseguridad, etc.

 

Cada vez que nuestro cerebro recibe un estado psicológico genera drogas naturales como las drogas de la depresión, temor, ira, etc. Nuestro cerebro suelta drogas cada vez que tiene un estado psicológico determinado y esas drogas que va soltando, se dan sin control alguno. Las drogas que libera el cerebro con relación a la depresión, una vez que la gente se hace adicta a éstas, es muy difícil que las deje. Sí se puede; pero nadie generalmente sabe cómo. Casi nadie tiene esa segunda educación para dejar esa adicción psicológica, entonces se comienza a buscar esta droga.

 

Ejemplo: Un joven que ha vivido la mayor parte de su vida aislado, si se presenta la oportunidad de relacionarse con alguna chica, se siente muy atraído por ella, por las impresiones que le dejó. Estará profundamente emocionado e impresionado de la vida exterior por medio de sus sentidos. La vida le hizo sentir una emoción. Sintió las drogas que generó el cerebro y ahora comenzará a necesitar y desear volver a sentir esta emoción. Pasará lo mismo que en un adicto y deseará lo que desencadenó la generación de esa droga y no podrá vivir sin ella. Quedó impresionado y emocionado.

 

Cuando se generan estas emociones deseamos volver a tener las impresiones que lograrán hacer que el cerebro fabrique estas substancias que generaron la emoción de agrado, ese significado de vida, ese sentirse lleno. Esa adicción a las emociones que tiene la gente, bajo un egoísmo brutal, que no ve, sin poderlo notar siquiera, porque cree que eso es porque es sensible y quiere tener esas emociones, porque cree que son normales, son prácticas y sirven quien sabe para qué. Si se le pregunta a esas personas para qué sirven las emociones, la gente dirá: no sé; pero se siente bonito.

 

Ahora bien, por lo que respecta al deseo, cabe decir que éste siempre será igual. Usted puede desear tener una casa, coche, una pareja, un hijo, etc. el deseo es igual siempre y no es igual que una emoción. No es lo mismo tener una emoción de ira que una emoción de alegría o celos. Los deseos son todos iguales. Las emociones son todas diferentes. Deseos y emociones son cosas totalmente diferentes que habitan en la mente emocional.

 

Existe esta adicción por las emociones. Las emociones son: envidia, ira, vanidad, orgullo, egoísmo, celos, amor mecánico, etc. Una vez que la gente tiene esas emociones se hace adicto a ellas. Automáticamente las va a desear para el resto de su vida y no va a poder dejar de desearlas.

 

Si observamos con detenimiento, podemos ver que las emociones, si hablamos objetivamente con un alto nivel de conciencia, no sirven para nada.

Si alguien le roba, usted puede meterlo a la cárcel; pero, ¿por qué la ira?

Si alguien le arremete, usted puede defenderse; pero la angustia, ¿por qué?

Si usted tiene un problema, puede solucionarlo; pero y el temor, ¿para qué?

Y si una pareja le deja, usted podrá cambiar su vida; pero y el llanto, ¿por qué y para qué?

Todas estas emociones no le sirven para nada. Esas son las emociones. No servirán para nada jamás, más que para nublarle la vista y la existencia. Si quisiera razonar profundamente, ¿acaso cree que podría hacerlo bien mientras está cargado de ira? ¿Nota como es imposible?

 

Si quisiera pensar con cuidado cómo montar un negocio, lo lograría en medio de una euforia por hacerlo, así no se puede pensar, se nubla la vista a través de las emociones. Si quisiera montar un negocio pero está cargado de temor, no podría hacerlo.

 

Una persona cargada de ira piensa en venganza, en golpear. Deja de pensar. Una persona llena de depresión, en qué piensa. En quererse morir, en tirarse a la cama.

 

¿Por qué pelearse con la pareja? Azotar la puerta, aventar las cosas, gritar. ¿De qué sirven todas esas idioteces?

 

Si fuera dueño de sí, dominaría las emociones a voluntad, teniendo la posibilidad de arribar a un nivel superior de la mente emocional, otra capacidad de cognición; esto no es así para un humano normal que no tiene voluntad, no la conoce y nunca en su vida la ha sentido.

 

Nos queda claro entonces que generalmente, toda la gente se mueve por deseos y emociones. ¿Las personas hacen las cosas por voluntad o por sentir la emoción que el deseo le produce? La gente que va a un gimnasio ¿va por voluntad o por el deseo de tener un cuerpo físico agradable, para tragarse las emociones de vanidad, de presunción y orgullo? ¿Por qué hace la carrera un muchacho? Porque desea tener la seguridad de ser alguien en la vida y tragarse la emoción que ello provoca. La gente se mueve por deseos y emociones toda su vida; pero como eso vive en la mente emocional igual que la voluntad, creen que es voluntad. ¡Error garrafal!

 

La voluntad es otra cosa. La voluntad sólo aparece en los seres humanos que hacen algo por sí mismos, por su propia conciencia que es donde aparece la real y verídica felicidad. Yo ejerzo mi voluntad sólo cuando soy dueño de mí; si no mi voluntad no sirve y quien manda es la vida exterior.

 

En la zona emocional del cerebro habitan los deseos, las emociones, las sensaciones emocionales y la voluntad. Todo esto habita en la mente emocional; pero son distintas cosas por completo. Los deseos siempre son los mismos. Podrá desear con mayor o menor intensidad, pero siempre el deseo será idéntico, así se desee intensamente algo. Se desea exactamente un coche que una pareja, tal vez con mayor intensidad; sin embargo es lo mismo.

 

Las emociones son distintas entre ellas: no es igual sentir alegría que tristeza. En las emociones se sienten sus diferencias con toda claridad, cosa que no pasa con los deseos.

 

Con la mente emocional se puede conocer. Hay un estado de cognición, en el que no se piensa, no se razona, tan sólo se conoce a alta velocidad. Cuando se observa un automóvil se sabe inmediatamente el color, instantáneamente. A esta velocidad es que la gente puede conocer ciertas cosas. La mente emocional va conociendo todo sin pensar en nada, por lo que es lógico que sea fácil de atrapar por la hipnosis de la vida exterior.

 

Si se mira una fotografía no piensa en la fotografía, no se emite ningún razonamiento sobre ésta. Puede estar viendo a un oso empujando un árbol y al verla sólo se va a sentir algo sobre esta imagen, después se podrá pensar; pero ya se atrapó, a través de la mente emocional, para posteriormente poner en marcha a la mente intelectual y razonar sobre lo que se ha visto.

 

Todo ser humano se ha movido a lo largo de su vida con deseos y emociones. La voluntad no es lo que usted cree. Nadie se ha movido con voluntad jamás. Nadie ha utilizado la voluntad verdaderamente.

 

¿Entonces cómo me he movido?

 

Pues se piensa que ha sido a través de la voluntad, a través del esfuerzo que se ha venido realizando, que se tuvo la voluntad de estudiar, que se ha tenido la voluntad para trabajar, etc. Esto no es cierto, la gente se mueve y se ha movido por deseos y emociones. Por los deseos de lograr algo para obtener las emociones que le dan las cosas que va consiguiendo. Ejemplo: si una persona dice que le dio una limosna a otra persona que la necesitaba, y se la dio voluntariamente, esto en realidad no fue así. No es la voluntad de una persona dar esa limosna, fue un deseo. ¿Por qué desea dar limosna? Porque sentirá una emoción. Una emoción de satisfacción a través de pensar que es una persona bondadosa que ha dado una limosna a una persona necesitada.

 

La gente tiene el deseo de dar limosna para obtener la recompensa del acto que está haciendo, eso es egoísmo, por eso se trafica con el deseo y las emociones. Jesucristo dice: “Cuando des limosna no hagas sonar trompeta delante de ti, porque ahí ya tienen su recompensa”. Automáticamente ya manchó el acto que estaba realizando. Porque, realmente no lo hace por los demás, o lo hace por sí mismo.

 

La recompensa que tiene un ser humano por sus actos, negativos o positivos, son los movimientos de su propia psicología. La propia psicología se empieza a mover de forma ruda, de manera negativa. Todo por sus actos. Si una persona tiene la recompensa de las emociones, automáticamente se apartó del cielo (entendido este simbolismo como un nivel superior de conciencia con alto nivel de comprensión) y cayó a la tierra (al mundo material, a lo grotesco, al mundo de la poca comprensión).

 

Las emociones en realidad no sirven para nada. Lo que sirve son los estados; los superiores, los elevados, los que ayuden a evolucionar, a crecer psicológicamente. Estos movimientos que se dan de evolución interna, de desarrollo interno, no son para sentir emociones.

 

Mientras una persona crece psicológicamente en su interior ¿Qué podría sentir? Una persona que está creciendo psicológicamente va a sentir ¿Orgullo? Evidentemente no va a sentir orgullo. Esto es absolutamente lógico. El orgullo no funciona aquí, no lo necesita para nada.

 

Al hacer algo no se hace por sentirse bien, sino porque es un deber, no para ayudar a alguien sino por sí mismo. Si se evoluciona y ese acto es por sí mismo, entonces ¿quién le aplaude o por qué le van a aplaudir? Es un deber, no algo plausible. En pocas palabras, no hay emociones, se pasa al nivel de las sensaciones, de la sensación de regocijo por el simple pero maravilloso hecho de existir, de ser y de estar aquí para evolucionar.

 

Cuando alguien termina su carrera, es normal que quien lo hace y sus seres cercanos se sientan orgullosos de ello y por ello, llegan a creen que por ese hecho “merecen todo” y desean que se les reconozca o aplauda, cuando en realidad lo único que hicieron fue cumplir con un deber que tenían única y exclusivamente para consigo mismos. Cuando nos movemos de manera mecánica hay que aplaudirles, porque si no se deprimen. Es cuando de manera mecánica necesitan su estímulo, porque si no hay estímulo no existen emociones, y como las emociones son la recompensa a todo deseo necesitan su recompensa, necesitan sentir la emoción de orgullo ante el “gran sacrificio y esfuerzo” que realizaron.

 

Se debe aprender que toda emoción es una recompensa para el mundo material, para el mundo insensible.

 

El mundo sensible real se vive de otra manera, se mueve con sensaciones emocionales.

 

Ejemplo: A través de la observación de si, se logra detectar cierto movimiento psicológico, realizando una meditación objetiva sobre ese estado, generando construcciones intelectuales en torno a dicho estado, observé mi propia existencia y me sentí pleno. Sentí una paz exquisita, extraordinaria. Sentí la sensación de paz. Sentí la sensación de regocijo, la sensación de seguridad interna.

 

Las sensaciones son más sutiles. Las sensaciones sólo aparecerán cuando hay trabajo psicológico sobre sí mismo. Si no hay trabajo psicológico sobre sí mismo no aparecerán las sensaciones. Las sensaciones no las da la vida, solamente aparecen tras un intenso trabajo interior. ¿Cuánta gente tendrá sensaciones? y ¿Cuánta gente se moverá con simples emociones? En la mecanicidad se vive en el mundo de las emociones de bajo nivel.

 

Cuando comienza el trabajo interno, es posible empezar a comprender la vida, sus eventos y los estados psicológicos que producen. La comprensión es el arma más poderosa que existe y ésta nos proporciona a su vez la posibilidad de tener sensaciones y generar voluntad, porque sin comprensión no hay voluntad real, el ser humano sin conocimiento interior, es una simple marioneta de la vida que se mueve por deseos y emociones.

 

Un ser humano que no trabaja internamente, está condenado a ser receptor de emociones baratas y no sensaciones sublimes. Un ser humano debe aspirar a tener sensaciones enormemente sublimes, verdaderamente profundas. Sensaciones que lo lleven a una búsqueda de algo más profundo en su mundo interior; pero esto no se logra de una manera simple. Necesita tener un nuevo conocimiento que le proporcione una segunda educación, que a su vez haga que logre comprender a la existencia más allá de lo que ha venido haciendo, un conocimiento que provenga de fuera de la vida. Si esto lo logra, las concepciones que tenemos del bien y del mal desaparecen automáticamente, para comprender que lo único que vibra y existe desde la creación del universo es el Bien, el mal por tanto, solo sería una ausencia del Bien, así como el odio, solo es una ausencia de Amor y empezamos a ser capaces de Ser, empieza a aparecer la voluntad.

 

La voluntad sólo puede desprenderse de un alto nivel de comprensión psicológica, comprensión sobre la vida, su existencia.

 

¿Cuándo va a aparecer la voluntad? Solamente cuando alguien tenga un sentido correcto de vida, un verdadero significado de vida y estar regocijado por haber nacido, por evolucionar. Lo único a lo que viene un ser humano, a esta existencia, es a evolucionar.

 

Vamos a suponer que lo que quiere una persona en su vida es dinero. Analicemos para qué quiere el dinero. Lo quiere para comprar cosas. ¿Para qué quiere las cosas? Para obtener de ellas un placer, porque a través de ese placer es feliz.

 

Entonces lo que se quiere en esta vida no es un trabajo. Lo que se quiere es el dinero que se gana con el trabajo. Pero no es cierto, tampoco se quiere el dinero, porque el dinero guardado no se quiere, sino el producto o servicio que compra con el dinero que gana con el trabajo que hace. Lo que se quiere es el goce y disfrute del producto o servicio que paga con el dinero que gana con el trabajo que hace. Se quiere gozar y disfrutar del servicio.

 

“La voluntad es resolver un problema de matemáticas”, dice Gurdjieff, en cuya ecuación debe desaparecer el deseo, si desaparecemos el deseo, aparece la voluntad, solo se actúa en función de lo que es correcto, vamos sustituyendo las emociones por las sensaciones, con la generación de voluntad, se extinguen los deseos y con ellos las emociones de bajo nivel que las acompañan.

 

Alfredo De Sanjuan y José Luis Plascencia

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