SIN PENSAMIENTO-SIN MENTE (RICARDO ZEFERINO)

 

OBSERVACIÓN5LA FUNCIÓN DEL PENSAMIENTO ES SITUAR Y EXPLICAR LA EXPERIENCIA, Y ESTE ESTA HECHO DE CONOCIMIENTOS ACUMULADOS REPRESENTADOS BAJO LA FORMA DE IMÁGENES Y ASOCIACIONES, Y CAPTURA LA EXPERIENCIA PARA HACERLA ENTRAR EN LAS CATEGORÍAS DE LO CONOCIDO.

TODO LO QUE SÉ Y CONOZCO ME EMPUJA A ACUMULAR, A REPETIR EXPERIENCIAS Y DEBIDO A QUE LO SÉ, ES UNA MASA DE MEMORIAS Y RECUERDOS, MOVILIZADAS POR LA EXIGENCIA DE UN yo ordinario, ASÍ EL PENSAMIENTO SE ENCUENTRA SOMETIDO A ESTE yo ordinario. LA MENTE ES EL CENTRO DEL yo ordinario del EGO.

LA MENTE ESTÁ CONDICIONADA, ÉSTA NO PUEDE PERCIBIR DIRECTAMENTE. EL HOMBRE ES PRISIONERO DE TODAS LAS IMPRESIONES DEPOSITADAS EN ÉL. ¡¡¡POR ESO NO VE NADA NUEVO¡¡¡ ÉL ES EL RESULTADO DE TODAS LAS IMPRESIONES QUE LO HAN TOCADO.

EL PENSAMIENTO DEBE ESTAR DIRIGIDO A CONOCERSE A SÍ MISMO EN EL MOMENTO, EN EL INSTANTE…Y DE NUEVO EN ESTE INSTANTE. EL PENSAMIENTO SE FUNDA EN LA MEMORIA (PASADO) Y SE VISUALIZA CONSTANTEMENTE EN LA POSIBILIDAD DE LLEGAR A SER (FUTURO) Y NO PERMANECE EN EL PRESENTE DE LOS INSTANTES (NO ESTÁ) Y PIERDE EL PRESENTE Y DESAPARECE.

UN PENSAMIENTO VERDADERO NO TIENE CONCLUSIÓN, COMIENZA SIEMPRE DE NUEVO. LA REALIDAD NO ES FIJA, ES VIVIENTE; SOLO SE PUEDE ACCEDER A ELLA A TRAVÉS DE UN PENSAMIENTO LIBRE DE TODA EXPECTATIVA, DE UN PENSAMIENTO QUE SÓLO SE RECONOCE A SÍ MISMO, Y SI SE RECONOCE A SÍ MISMO, VIVE EN EL TIEMPO PRESENTE. SE CONVIERTE EN LA CONSCIENCIA DEL SER Y DE AQUÍ PROVIENE LA FUENTE DEL PENSAR (CONSTRUCCIONES INTELECTUALES) YA QUE LA DIVISIÓN ENTRE EL OBSERVADOR Y LO OBSERVADO ESTÁ EN EL ORIGEN DE PENSAR.

EL OBSERVADOR SE BASA EN LA MEMORIA, EN LO QUE SABE LO QUE CONOCE DE LA EXPERIENCIA PASADA Y DESDE ALLÍ PIENSA, MIRA Y ACTÚA. SIN EMBARGO, LA SEPARACIÓN ENTRE EL OBSERVADOR Y LO OBSERVADO CONSOLIDA AL EGO Y NO ALCANZA A TOCAR LA REALIDAD.

CUANDO EL OBSERVADOR ES EL OBSERVADO -EL QUE PIENSA ES LA EXPERIENCIA- YA NO HAY PENSAMIENTO (INTERFERENCIA) ESTÁ AHÍ… ES¡¡ HAY PAZ, PUES SE HA LIBERADO DEL PENSAMIENTO DEL yo ordinario.

RICARDO ZEFERINO
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