UNIR LA PIEZAS DE UN TODO. (Maurice Nicoll)

publicado en: Cuarto Camino, Maurice Nicoll | 0

Maurice NicollCuando por la ejecución correcta de lo que llamamos el “Trabajo” se ha empezado a formar en cada uno un poderoso nuevo “instrumento mental”, sea cual fuere la dirección que se le dé, se tendrá la capacidad de captar nuevos significados y sentidos. El Trabajo forma en nosotros un nuevo instrumento de recepción, un “nuevo aparato” para recibir las impresiones, tanto del exterior como del interior. El Trabajo proporciona piezas que es preciso unir por medio de la comprensión.
Cada pieza del Trabajo, cada idea separada, cada trocito de enseñanza, es exactamente como las piezas de un aparato de radio. Las piezas de una radio están, desparramadas sobre una mesa y usted las ve. Si sus conocimientos son suficientes, si comprende lo que son, puede unirlas y entonces el instrumento empieza a trabajar y oye toda clase de cosas invisibles que de otro modo no hubiera podido oír. En el caso del Trabajo, cada pieza no es algo físico, un objeto exterior que este sobre una mesa, sino algo “psíquico” —una idea, un pensamiento, una dirección, un postulado, un diagrama, etc.—. Si todas esas piezas se unen y ajustan por medio de la comprensión y la valoración, el Trabajo forma en uno mismo un nuevo y organizado “aparato”. Es decir, se produce en nosotros una reorganización.
Se tiene en si un nuevo organismo “psíquico”. El Trabajo provee en realidad un organismo entero y completo que es dado poco a poco, parte tras parte, pero todas esas partes constituyen un verdadero todo. Si el Trabajo se desarrolla así se tiene una cosa nueva, un nuevo instrumento organizado en uno. Hasta una sola parte del Trabajo, si se la entiende con valoración y comprensión, empezara a obrar un cambio en uno porque transmitirá nuevas “influencias”.
Pero en el hombre debe desarrollarse el Trabajo completo. Cabe considerarlo como la formación de otro cuerpo —otra cosa organizada en el hombre— si el hombre vive el Trabajo. Ese nuevo organismo controlara el hombre que era.

MAURICE NICOLL
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